Bultos en el cuello: qué significan, cómo autoexplorarse y cuándo acudir al médico

La autoexploración del cuello no es fácil, conviene hablar con un especialista.
La autoexploración del cuello no es fácil, conviene hablar con un especialista.
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La autoexploración del cuello no es fácil, conviene hablar con un especialista.

Los bultos en el cuello pueden aparecer por múltiples motivos. Pueden ser molestos sin más o ser un síntoma de alguna patología. Hablamos con un experto para aprender a diferenciarlos. 

Un ganglio que se inflama tras vacunarse, por motivos hormonales o por estrés. "Los bultos son tremendamente frecuentes y pueden tener múltiples causas, desde las más leves hasta enfermedades potencialmente peligrosas para la vida. Durante las primeras décadas de vida su aparición es más común en cuadros benignos, a partir de los 40 años debemos buscar consejo médico especializado ante el hallazgo de un bulto en el cuello que no desaparece en el plazo de 7 a 14 días", afirma el doctor Jon Alexander Sistiaga, Presidente de la Comisión de Oncología y Cirugía de Cabeza y Cuello de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

La mayoría de bultos en el cuello tenderán a resolverse de forma espontánea o con la toma de medicación oral pautada por el médico de Atención Primaria, según su criterio. Por el contrario, "en caso de persistir tras el tratamiento o de prolongarse la situación más de dos semanas, debemos buscar la opinión de un especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, para un correcto enfoque diagnóstico y una elección individualizada del tratamiento más efectivo", explica Sistiaga.

¿Y si el bulto en el cuello se mueve al tocarlo?

Aunque no podemos nunca generalizar en base a un solo dato, "tanto el dolor como la posibilidad de movilizar la lesión con la palpación nos orientan a priori hacia un cuadro de mayor benignidad. Un bulto duro y fijo en el cuello, en cambio, nos debe hacer sospechar de una patología más grave como la causante del mismo", mantiene. Pero, ¿cuándo hay que preocuparse por un bulto en el cuello?

Una buena postura puede salvarnos de muchos problemas cervicales en el futuro.
Las aparición de un bulto en el cuello puede deberse a muchos factores.
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Como norma general, un bulto de crecimiento lento y progresivo, consistencia dura, inmóvil, no doloroso y que aparece en una persona mayor de 40 años fumadora tiene más probabilidades de estar relacionado con enfermedades graves como el cáncer. "En cambio, los bultos que aparecen de forma súbita, duelen, se movilizan y fluctúan de tamaño en pacientes jóvenes suelen estar asociados a procesos inflamatorios o infecciosos que no revisten, habitualmente, gravedad", destaca Sistiaga.

¿Ganglio o tumor?

"La palabra tumor es sinónimo de bulto. Los tumores, por lo tanto, pueden ser tanto benignos como malignos. Un ganglio es una estructura normal del cuello en la que se almacena parte de la función de defensa del organismo. Cuando un ganglio linfático crece de tamaño sobrepasando unos límites y unas características morfológicas, lo denominamos adenopatía (ganglio patológico). La causa de un ganglio que aumenta de tamaño y cambia de forma puede ser múltiple y de diferente gravedad —explica— es por esto que siempre debemos acudir a consultar a un especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello para no equivocarnos en el diagnóstico y no someternos a tratamientos equivocados o innecesarios".

¿Cómo palparse el cuello para encontrar posibles bultos?

"Es muy difícil palparse de forma adecuada los bultos en el cuello. A diferencia de la autoexploración de mama, por ejemplo, no está demostrado que la autopalpación cervical mejore el diagnóstico precoz de estas lesiones ni el pronóstico de las mismas. Además —sostiene el doctor— la mera manipulación de los ganglios linfáticos de forma inadecuada puede provocar un aumento de tamaño e inflamación de los mismos, confundiendo el diagnóstico o retrasándolo. La exploración del cuello mediante palpación debería dejarse en manos del especialista en Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello". 

Ante la duda, lo mejor siempre será acudir a un especialista que —junto con una exploración física integral de la zona que incluye, por ejemplo, la exploración de las fosas nasales, faringe y laringe mediante un endoscopio flexible— sabrá hacer una valoración definitiva y precisa de la causa y del tratamiento de ese bulto en el cuello.

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