Dr. Alberto Pérez: "Extirpamos tumores próximos a órganos vitales que antes era imposible sin causar daños irreversibles"

Alberto Pérez, Especialista en Cirugía Plástica y Reparadora en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital La Fe.
Alberto Pérez, Especialista en Cirugía Plástica y Reparadora en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital La Fe.
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Alberto Pérez, Especialista en Cirugía Plástica y Reparadora en el Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital La Fe.

El doctor Alberto Pérez García es un profesional del prestigioso equipo de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital La Fe de Valencia, donde trabajó con el famoso doctor y cirujano plástico Pedro Cavadas.

En su unidad se realizan centenares de operaciones quirúgicas a lo largo del año a personas que sufren graves heridas, deformidades, quemaduras o secuelas físicas como consecuencia de accidentes, malformaciones o tumores. El doctor Pérez explica, en una entrevista concedida a 20minutos, cómo la tecnología ha revolucionado la medicina y las operaciones quirúgicias en unas décadas y cómo- ahora se logran salvar vidas humanas que hace unos pocos años era muy improbable.

¿Cuál es la diferencia entre cirugía plástica y estética?

La cirugía plástica se dedica a la reparación de partes del cuerpo anormales, ya sea porque no se han desarrollado adecuadamente o porque han sufrido las consecuencias de un traumatismo o enfermedades como la infección o el cáncer. El objetivo es tratar de recuperar la función y el aspecto natural de dicha estructura. Sin embargo, la cirugía estética se realiza sobre partes del cuerpo que son normales, pero que el paciente desea modificar para mejorar su aspecto o autoestima.

¿De qué intervenciones quirúrgicas que ha realizado se siente más satisfecho dada su complejidad?

Completar exitosamente un procedimiento complejo produce una satisfacción relativamente efímera en el cirujano. Lo que perdura es el gozo de ver que la vida de una persona ha mejorado gracias a nuestra ayuda. Recuerdo a J…., un hombre que llegó a nuestra unidad hace unos años, con un tumor de grandes dimensiones que había progresado a pesar de tres cirugías, en las cuales le había amputado el brazo izquierdo. El tumor estaba ulcerado y desprendía grandes cantidades de pus además de causar muy mal olor. 

El paciente sufría intensos dolores y estaba muy débil. Realizamos una intervención un poco a la desesperada, donde hubo que extirparle el hombro y gran parte del tórax incluyendo costillas y un segmento del pulmón que estaban afectados por el tumor, y a continuación reconstruimos la pared torácica. 

Afortunadamente todo fue bien y el paciente se recuperó. Durante el ingreso me confesó que había aceptado someterse a la cirugía sin ninguna esperanza de curarse, más bien deseando fallecer en el quirófano y que acabase su sufrimiento. Después de la intervención vivió unos años con muy buena calidad de vida, conoció a sus nietos gemelos (que nacieron un mes después de la cirugía) y, según me contó su mujer tiempo más tarde, cenaba cada noche con cava para brindar por la vida.

¿Hoy en día se pueden realizar operaciones quirúrgicas impensables hace unos años? ¿Cómo está revolucionando la tecnología la medicina en general y las intervenciones quirúrgicas y las unidades de quemados en particular?

La tecnología está cambiando el mundo en el que vivimos y por supuesto también la medicina. Por ejemplo, en los últimos años se han producido importantes avances en cirugía robótica y técnicas de navegación quirúrgica, que han facilitado que la cirugía sea mucho más precisa, permitiendo extirpar tumores situados muy próximos a órganos vitales que tiempo atrás era imposible tratar sin causar un daño grave e irreversible.

En cuanto al futuro, esperamos que la inteligencia artificial nos sea de gran ayuda en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Probablemente la medicina que conozca la próxima generación sea muy distinta a la que vivimos ahora.

Y sobre el tratamiento de los pacientes quemados, se están haciendo importantes esfuerzos para el desarrollo de piel artificial, que sería tremendamente valiosa para estos enfermos.

¿Ahora se pueden salvar y conservar extremidades de pacientes que antes había que extirpar?

Así es. Y en este caso no solo por los avances técnicos y médicos, sino también por el desarrollo de las comunicaciones. En la época de mis maestros, para aprender una técnica nueva había que conseguir una invitación para poder visitar un centro puntero y realizar normalmente un largo viaje para volver con unas notas y algún dibujo en una libreta.

Actualmente médicos de todo el mundo estamos en contacto, y si una cirujana de Nueva York se ha enfrentado a una situación compleja que ha podido resolver de forma novedosa, al día siguiente puede compartir su experiencia con el resto de compañeros, incluso aportando vídeos que pueden ser muy beneficiosos para que, en otro continente, un cirujano pueda ayudar a un paciente con un problema similar.

¿Los tumores suelen provocar muchas malformaciones?

A pesar de los avances en quimioterapia y radioterapia, para curar algunos tumores continúa siendo necesario realizar una extirpación quirúrgica, que, en ocasiones, genera una grave secuela estética o funcional. Y esta secuela puede hacer que, aunque el paciente se haya curado del cáncer, continúe sintiéndose enfermo o mutilado. La reconstrucción de este defecto muchas veces ayuda a los pacientes a cerrar ese capítulo de sus vidas. La oncología trata de salvar la vida del paciente. La cirugía plástica intenta que el paso por el cáncer cambie lo menos posible la vida de las personas

¿Qué son las quemaduras de segundo o tercer grado?

Las quemaduras se clasifican según el espesor de la piel que resulta dañada. Mientras las quemaduras de primer grado (que suelen ser las causadas por el sol) son las más superficiales y se caracterizan por un enrojecimiento de la piel, las de segundo y tercer grado revisten mayor gravedad. 

En las quemaduras de segundo grado se afecta la epidermis y parte de la dermis, mientras que en las de tercer grado se quema la epidermis y todo el espesor de la dermis, pudiendo llegar hasta la grasa que hay debajo de la piel e incluso hasta músculos y hueso. Las de segundo grado suelen ser dolorosas y pueden curar de forma espontánea o requerir cirugía. Las de tercer grado son las más profundas, curiosamente suelen ser menos dolorosas (ya que también se queman los nervios de la sensibilidad) y con mucha frecuencia necesitan cirugía para curar.

¿Cuáles son los motivos más habituales por los que se quema de forma grave un ser humano?

Las quemaduras más graves se producen o bien porque el agente lesivo es muy potente, como sucede en las electrocuciones por alto voltaje o en las explosiones, o porque la persona está incapacitada para alejarse de la causa de la quemadura, algo que ocurre por ejemplo cuando alguien queda atrapado en un vehículo en llamas, se encuentra bajo los efectos del alcohol o las drogas al producirse un incendio o tiene limitada la movilidad, como les sucede a algunas personas ancianas que presentan gran dificultad para alejarse rápidamente del fuego. 

Por suerte, la mayoría de las quemaduras son leves y generalmente causadas por líquidos calientes en pequeños accidentes domésticos.

¿Qué secuelas físicas y psicológicas suelen perdurar?

Siempre que el cuerpo sufre una herida profunda queda una cicatriz. Y cuanto más grave es la quemadura mayor es la secuela física que deja. Por otro lado, quemarse es una de las experiencias más traumáticas que puede sufrir un ser humano, y el tratamiento posterior hasta la curación es largo y difícil, con lo que la repercusión emocional es grave y marca para siempre.

Sin embargo, he conocido personas que han superado graves quemaduras y, a pesar de las grandes secuelas físicas que les han quedado, son modelo de ilusión y ganas de vivir. Además, algunos de ellos forman parte de asociaciones de supervivientes (como la asociación Segunda Piel, en Valencia) que se dedican a acompañar a la persona que acaba de sufrir una quemadura hasta su recuperación.

Usted ha formado parte del equipo del doctor Pedro Cavadas. ¿Qué ha aprendido de él?

Pedro tiene una capacidad de trabajo fuera de lo común, y cuando se encuentra con una persona que tiene un problema que aparentemente no tiene solución, remueve cielo y tierra para buscar un remedio, combinando experiencia y estudio. Creo que esa forma de ejercer la profesión ha hecho impronta en los que hemos tenido la oportunidad de trabajar con él.

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