Los sentimientos por nuestra tierra no son exclusivos de ninguna fecha del calendario. Cada día sentimos el privilegio de poder andar por plazas y calles cargadas de historia, con arquitecturas que maravillan los ojos que las contemplan, con diseños que nos cautivan constantemente y que nos recuerdan que esta ciudad es referente en el mundo en muchos ámbitos, como ese, el del diseño, o como en el de la música, que se erige en uno de nuestros rasgos identitarios más reconocidos.

Sentimos el placer de la brisa de nuestro mar, del olor de la tierra labrada, del temblor de una mascletà a cuyo ritmo laten durante unos minutos los coros de miles de valencianas y valencianos... Tenemos la fortuna de sentir, vivir y amar una ciudad, un pueblo único en el mundo. Y esto no es cosa de un único día al año.

El 9 d’Octubre nos unimos como pueblo y nos reivindicamos como tal, porque avanzar hacia el futuro pasa imprescindiblemente por atender a los retos que nos encontramos en el presente. También a las emergencias. Y la emergencia climática es una de ellas. Actuar en el ámbito de la sostenibilidad implica pensar globalmente y actuar localmente. Los valencianos y valencianas no podemos llegar tarde como pueblo a hacer frente a este reto.

Por eso, la sostenibilidad, el derecho a la salud y el bienestar de las personas son una prioridad, más ahora, en un contexto ya evidente de emergencia climática en el que resulta fundamental defender la mejor calidad del aire que respiramos y en que València se posiciona como modelo de apuesta por la alimentación saludable y sostenible, con una huerta periurbana que Europa admira con sana envidia y que hay que preservar, como también tenemos que proteger los ecosistemas que conforman el gran tesoro medioambiental que tenemos en l’Albufera.

El propio concepto de progreso es clave para entender la encrucijada en la que nos hallamos. Progresar implica abastecernos de unos medios de producción, de vías de comunicación y de creación aptos para la era de globalidad en que vivimos. Las infraestructuras, por supuesto, son clave, pero deben estar al servicio de nuestra sociedad, del impulso de nuestra ciudad y nuestra gente. De lo contrario perderían todo sentido. Por eso, cuando exijo unas infraestructuras dignas para València lo hago expresamente pensando en el beneficio colectivo de la ciudadanía y en el respeto a nuestro medio ambiente. La tecnología de nuestro siglo lo permite, y si nos empeñamos en que València sea punta de lanza de las industrias del conocimiento, lo conseguiremos.

El 9 d’Octubre es el marco de la defensa de esas inversiones que nos han de vertebrar como pueblo, que servirán para el desarrollo económico, para la dinamización de los sectores productivos, para la generación de empleo y extensión de riqueza. Respetando nuestro medio ambiente, nuestro entorno, nuestra manera de entender el mundo: nuestra mediterraneidad.

El bienestar en nuestros barrios y pueblos es fundamental y depende en buena medida de la existencia de una financiación adecuada, que está siendo desde ya hace demasiado tiempo una barrera que dificulta la igualdad de oportunidades y la justicia social, cuestiones básicas para garantizar unas condiciones óptimas de vida para nuestros vecinos y vecinas. Por eso en este 9 d’Octubre también exigimos los recursos para satisfacer las necesidades de un pueblo, como el valenciano, trabajador, honesto, leal y solidario.

Los valencianos y las valencianas hemos demostrado que somos un pueblo que sabe escuchar, dialogar y llegar a acuerdos por el bien común. Cuando reivindicamos autogobierno estamos pidiendo el reconocimiento a nuestra capacidad para progresar con honradez y valentía en la defensa del bienestar y los derechos de todas las personas.

Somos gente de entendimiento que defiende la igualdad de oportunidades y que se une en la diversidad para levantar una voz potente que nos identifica como pueblo acogedor y trabajador, como ciudad de vanguardia y tradiciones, como valencianos y valencianas que sentimos un gran orgullo por nuestra tierra y que reivindicamos y continuaremos exigiendo todas las herramientas que nos doten de un presente y un futuro mejores.

Valencians, valencianes: visca el 9 d’Octubre, visca València!