Es la moda social a la que acudimos en rebaño. Primero se graba o fotografía y se presume de vida increíble y, ya luego, si eso, se disfruta.

Vemos los conciertos a través del móvil o disfrutamos de tal o cual monumento cuando repasamos las 235 fotos que hicimos, más pendientes del 'qué dirán' que del 'cómo disfrutaré'. En pos del postureo perfecto, a veces la gente incluso se juega la vida. Ayer, dos chavales murieron al caer desde 12 metros. Se estaban haciendo un selfi. Para llorar.

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