Te hablo con mascarilla, por si acaso. Dicen los que saben que este año has llegado antes de tiempo y con mucha virulencia y que eres el causante de la situación de colapso que se vive en los centros de salud y en los servicios de urgencias de casi toda España. Pero estamos en invierno, hace mucho frío y tampoco parece tan raro como para que nos pilles a todos fuera de juego. A nuestra ministra de Sanidad puede ser que sí la hayas pillado con el pie cambiado, está enredada con el copago –mejor llamémoslo por su nombre: repago– de las medicinas de los pensionistas y quizá no ha podido recibirte como debiera.

Por tu culpa se viven situaciones caóticas en la sanidad pública, camas en los pasillos, profesionales desbordados, enfermos desatendidos... Me pregunto si no tendrán algo que ver los recortes en personal y medios, médicos de familia saturados, camas cerradas y, en definitiva, una política sanitaria cada día más empobrecida. En España ahora mismo somos líderes en trasplantes y un desastre en sanidad pública; ¿será porque lo uno lo llevan profesionales y lo otro políticos?
La situación que provocas en los pacientes más vulnerables es de auténtico desamparo, muchos de ellos sienten que pierden la dignidad y la intimidad cuando pasan horas y horas en el pasillo del hospital con profesionales que corren y no dan abasto. La mayoría se han vacunado, pero no parece haber sido suficiente.

Dicen que todavía estarás unas semanas más por aquí, sé compasivo y no les des más argumentos para intentar justificar sus carencias

Vete pronto, por favor, Pilar Bello