Mientras mantienes la boca cerrada, Ric, tienes algo de personaje trágico que me conmueve. Alguien dijo una vez que la frase más pija de la historia era aquella de Ana Mato (sí, hombre, ¿cómo no te va a sonar?): "Mi momento favorito del día es por la mañana, cuando veo cómo visten a mis niños". Pronunciada por ti, esta sentencia reventaría el pijómetro de La Moraleja y haría sonrojarse a Tamara Falcó.

Por esa característica forma de vocalizar, tu confesión ante el juez ha perdido épica. Qué le vamos a hacer. No todo el mundo puede ser Jack Nicholson y admitir así de bien haber ordenado un código rojo ("¿La verdad? ¡Tú no puedes encajar la verdad!"). A su lado, la tuya es una revelación de la señorita Pepis: "Si admito haberme llevado sin permiso el yate de papá, no me quitas la Visa platino, ¿vale?".

Así acaban unos días en los que te hemos visto paseando de la mano de tu mujer, yendo y viniendo al juzgado perseguidos por los micrófonos. Alguien que se hubiese dormido durante Sálvame y despertase para el informativo os tomaría por una de esas parejas glamurosas de la prensa del colorín. Los dos monísimos, altos, delgados, como estrellas de cine; no se veía algo así por los tribunales desde Urdangarin y la... bueno, desde Urdangarin. Hollywood estaría encantado de filmar esta historia de auge y caída con vosotros mismos de protagonistas, como en la última de Eastwood. Eso sí, tú acepta que doblen tus escenas. Las de hablar, no las de riesgo. Al menos esta frase. "Sí, es cierto que el PP se financiaba con dinero negro". La frase.

"Sí, es cierto que el PP se financiaba con dinero negro". Todo lo demás que puedas contar es accesorio

A partir de aquí, todo lo demás que puedas contar es accesorio. A partir de aquí podemos aceptar que la X del caso Gürtel es Francisco Camps –ese hombre que, según Rajoy, actuó "con grandeza" cuando dimitió–. A partir de aquí podemos sacar conclusiones sobre la implicación de Juan Cotino, el jefe supremo de la Policía con Aznar como presidente y Rajoy –el que no sabe de operativos policiales– como ministro del Interior. A partir de aquí hasta podríamos creernos que Bárcenas te dijo que eso de los sobres era una práctica "prohibida en el PP" e imaginarnos que, cuando abandonaste su despacho, 'el Cabrón' no quedaba descojonándose de la risa. "Sí, es cierto que el PP se financiaba con dinero negro". No hay más preguntas, señoría. Yo ordené el código rojo.

(O rojigualda, como tu pulsera. La verdad, eché de menos que la besases en algún momento; creo que es tendencia).

Besis de fresi. Luís Pardo