Ave María purísima. No puedo dejar de santiguarme desde que leí la carta que envió al Reverendo Mosén en el lejano Año de Nuestro Señor de MCMXCV. Esa misiva en la que, tras identificarse como Madre Superiora de la Congregación (¿de cuál?), mostraba su deseo de traspasar "dos misales de nuestra biblioteca a la del capellán de la parroquia".

De un tiempo a esta parte no hay día sin su estriptis de conversaciones privadas 

Dicen los investigadores –esos nuevos inquisidores– que donde pone 'misal' debe entenderse 'millón'. Reverenda Madre, es difícil dar más pistas. Por algún motivo que desconozco, el hampa siempre ha usado libros como sinónimo de mercancías ilegales. Yo mismo tuve –Dios me lo perdone– un vecino que trapicheaba (nada serio comparado con lo suyo, aunque le permitió seguir en la universidad hasta bien entrada la treintena). Cuando recibía encargos por teléfono, la clave siempre remitía a la letra impresa. "Me paso esta tarde a por esos dos tomos" o "¿Estarás luego en casa para que me lleve Moby Dick?". Llamadme Ismael, como el hijo de Abraham.

Y luego está lo del "capellán de la parroquia", cuando, curiosamente, los capellanes vienen a ser algo así como curas sin parroquia: sacerdotes que ofician misa en entes privados, que bendicen cañones (¿existe una contradicción más grande?) o que confiesan a reyes. ¿Un error? Más bien una metáfora, ¿verdad?

Porque ahí es donde marca la diferencia: en el estilo. Verá, de un tiempo a esta parte no hay día sin su estriptis de conversaciones privadas, e-mails, cartas o grabaciones. Y, la verdad, entre quien pide sin rubor que le llamen Don Vito y el que se autodenomina El Duque em…Palma…do, lo suyo está a otro nivel. Aunque acabe firmando con su nombre real: Marta. Así, a pelo, sin Sor ni nada.

Pero lo más importante es que esta carta arroja nueva luz sobre uno de sus momentos más polémicos. En 2001, siendo aún primera dama de Catalunya, pronunció unas duras declaraciones –xenófobas, incluso– contra los inmigrantes que se empecinaban en no saber catalán. «Esto de las imposiciones es una cosa muy fuerte, porque a lo mejor dentro de diez años las iglesias románicas no servirán y servirán las mezquitas». Hoy entendemos esas palabras de otra manera. Si 'madre superiora', 'capellán' y 'misal' significan lo que significan, ¿qué serán esas 'iglesias'? ¿Y las 'mezquitas'? A lo mejor, algún día llegamos a saberlo, ahora que han echado a los mercaderes del templo.

Atentament, Luis Pardo