#Manspreading, ¿por qué no añadimos #MadridSinqueEllaBolsee?

JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ. PERIODISTAOPINIÓN
José Ángel González, escritor y periodista.
José Ángel González, escritor y periodista.
JORGE PARÍS

Promotores –advertencia previa autodefensiva: el plural incluye, como es correcto, el género gramatical femenino– de la campaña #MadridSinManspreading:

Me escuece la piel, también la interna de los muslos, al leer las consideraciones de su iniciativa, que recurre sin rubor al neologismo (¿por qué no, en certero castellano, #MadridSinDespatarre?) para pedir que los hombres dejen de abrir las piernas más de lo debido al sentarse en los transportes públicos "ocupando el espacio de las demás" –advertencia gramatical: el plural femenino es excluyente y solo defiende a las mujeres–. ¿No les parece que la campaña es una de esas gimnasias vasculares que se practican en el reino de las redes del todo vale siempre que tenga forma de berrido, quizá sin advertir que lo realmente revolucionario en este tiempo sobresaltado sería callar para practicar la elegancia del silencio?

#MadridSinManspreading se sostiene, según leo en una de esas plataformas de peticiones populares virtuales, con este ideario: "[El despatarre] no es cuestión de mala educación, sino de que igual que a las mujeres nos han enseñado a sentarnos con las piernas muy juntas (como si tuviéramos que sujetar algo entre nuestras rodillas) a los hombres les han transmitido una idea de jerarquía y de territorialidad, como si el espacio les perteneciese".

Señoras peticionistas, veo que se llaman ustedes a sí mismas Mujeres en Lucha, pero acaso debieron ampliar el nominal, con el sufijo 'que Llegan Desnortadas y Tarde'. Además de recordarles que las piernas bien prietas de las mujeres en público tienen origen en los breviarios contra el pecado que postulaban esconder el espacio obscuro del sexo, necesitan ustedes ser francas y revelar que hace casi una década algunas de sus colegas estadounidenses y japonesas airearon las malas artes de las posturas físicas masculinas excluyentes, pero la opinión pública les rebajó la rabia con un argumento bastante pertinente que ahora les planteo: ¿no sería necesario considerar la maldad también ordinaria y descortés de los viajeros –el plural incluye a mujeres y hombres– que monopolizan el asiento de al lado con bolsos de mano, mochilas, envases, compras de Primark y otro utillaje? ¿No vendría al caso añadir, ya que parecen gustarles tanto los neologismos, #MadridSinSheBagging (#MadridSinqueEllaBolsée, más o menos)? Y ya puestos a pedir buenos usos colectivos, ¿por qué no proponer #MásSilencioMenosOpinatitis para evitar el griterío en los medios de locomoción  pública?

Bien sentadito o (casi siempre) de pie.

José Ángel González

Opinión relacionada

Mostrar comentarios

Códigos Descuento