Carta a las marcas, ahora estáis ahí, los más orgullosos del World Pride

IRENE LOZANO. ESCRITORA Y DIRECTORA DE THE THINKING CAMPUS
Periodista, escritora y política.
Periodista, escritora y política.
JORGE PARÍS

Queridas marcas, firmas, empresas, compañías, sociedades u organizaciones:

Da igual el nombre con que se os designe: os define la actividad privada de carácter mercantil destinada a obtener una rentabilidad económica. Esto siempre ha sido así, pero está cambiando, como todo. Una de las recomendaciones que recibían vuestros directivos tradicionales era: ni política, ni religión, para evitar temas espinosos. Ahora estáis ahí, los más orgullosos, en la primera línea del World Pride que se celebra estos días en Madrid.

No son ya solo los clásicos patrocinios, también organizaréis actos, debates, mesas redondas, concursos, e incluso carroza propia. Hablamos de nombres como Vodafone, Spotify, PayPal, eBay, Facebook, J&B, Tinder, Uber, Larios, Fox, El Corte Inglés, NH Hoteles, Iberia, AXA, Tuenti, Philips… El hecho sorprendente es vuestra toma de postura política, inequívoca en defensa de los derechos de las personas que se aman y punto (LGTB+, por sus siglas en lengua romance).

Mientras, la FIFA y Rusia se suben por las paredes, porque no encuentran patrocinadores para el Mundial de Fútbol del año próximo. Hablamos de Rusia –o sea, régimen oligárquico que difunde noticias falsas, apoya a la ultraderecha más casposa de Europa y está enlodado en el dopaje–, sumado a una organización corrupta y putrefacta como la FIFA. Las multinacionales temen el daño a su reputación más de lo que les atraen las audiencias de cientos de millones de espectadores.

Ahí no acaba la tendencia. Hace unos meses, casi 100 empresas americanas, entre ellas, Google, Microsoft, Netflix o Apple, iniciaron acciones legales contra el veto migratorio de Trump: un hecho insólito. Las empresas cada vez ponen más interés en proteger ese intangible que llamamos reputación. Lo novedoso es que esa reputación ahora se forja también en la arena política incluyendo decisiones tan complicadas como enfrentarse a Trump. Otras constituyen la visión mayoritaria de la sociedad, como el Orgullo, pero al mismo tiempo la refuerzan. Cuando la Constitución española encomienda a los partidos la tarea de "la formación y manifestación de la voluntad popular" se refiere exactamente a eso. Ser agentes políticos significa reflejar y configurar al mismo tiempo la opinión pública. Con los partidos empeñados en su propia supervivencia –incluso en términos penales, como el PP–, se ve que las empresas no tendrán problemas para ocupar ese vacío.

Un orgulloso saludo

Irene Lozano

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