El 8-M-2018 ya ha hecho historia, con una movilización que tiñó de malva desde la fachada del Congreso a las calles de todo el país para pedir que se cierren brechas intolerables. Desde hoy, deberían notarse los efectos de una protesta masiva cargada de razones. Sin igualdad real, la que se reclamó ayer con una sola voz, no se puede hablar de sociedad justa y avanzada.

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