Nadie debería destinar al pago de vivienda más del 30% de sus ingresos, dicen los expertos, pero un mileurista se ve obligado a dejarse en torno a un 65% de su exiguo sueldo. Que los desahucios de viviendas arrendadas aumenten es un preocupante indicador. Los partidos llevan sus propuestas: bonificaciones para el arrendador o más regulación, según hablemos de derecha o de izquierda. Tienen pendiente acertar en la resolución de un problema acuciante.