El negocio de la reventa

DAVID MORENO. PERIODISTA
Las Spice Girls durante un ensayo general para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Las Spice Girls durante un ensayo general para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
GTRES

¿Cómo te sentirías si alguien cobrase un extra por tu trabajo? ¿Si alguien te explotase laboralmente sin que tú lo sepas? Algo así es lo que pienso sobre la reventa.

Hace unos meses compré unas entradas para el que, para mí, iba a ser uno de los conciertos del año. Llevaba años esperando ese espectáculo y el anuncio del mismo llegó unos días antes de que las entradas se pusiesen a la venta. Con la emoción y las ganas de que los meses pasasen rápido para que llegase la fecha señalada, compré mis tickets. Tenía el ordenador preparado, la tablet y también el móvil. Las ganas me jugaron una mala pasada: por intentar la compra desde diferentes plataformas, en lugar de cuatro entradas, compré ocho.

Después de preguntar a mis amigos por si alguno más se quería animar, me he propuesto ponerlas a la venta. Y aquí llega el pastel: entro en la web y... aún quedan entradas a la venta para ese concierto. ¿Cómo puede ser posible si yo estuve cuatro horas pegado a un ordenador haciendo una ridícula cola virtual? Lo es.

Recuerdo cómo en el último concierto de Lady Gaga en Barcelona, un montón de gente se quedó en la calle después de haber sido estafados al comprar sus entradas por internet. Hay sitios seguros, muy seguros, pero ¿por qué nadie dice que algunas de las empresas que se dedican a vender las entradas se quedan unas cuantas para venderlas más adelante? ¿Por qué no se cuenta que tienen sus propias plataformas oficiales para que si quieres revender tus entradas (al precio de coste) puedas hacerlo de manera segura y legal? ¿Está bien esto? ¿Qué pensarán los artistas de ese 15% que se llevan los puntos de venta por esas entradas que cambian de mano? 13 de junio, Londres, Spice Girls. Razón aquí.

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