Dos cuervos charlaban posados sobre una bionda de la autovía, de espaldas al tráfico. Parecían cuervos de Shakespeare. Pero no eran de mal agüero. Oscurecía. No había luna. Qué negra es la noche en los descampados.

Íbamos a Monzón (Huesca). En la Casa de Cultura presentaríamos de nuevo el libro Hablarán de nosotras, que incluye a doce escritoras aragonesas y nació con buena estrella. Conducía Sole, la hija mayor de Marina Heredia, editora de Los Libros del Gato Negro. A mi lado, Ángela Labordeta seguía la conversación y manejaba dos móviles al mismo tiempo como si hiciese malabarismos.

A Sole le gusta conducir. Me encanta la gente a la que le gusta conducir, porque puedes confiar en ella. También nosotras, como los cuervos, charlábamos ajenas al tráfico de coches y camiones, y el viaje se nos pasó volando.

La charla en Monzón, igual que todo lo demás en estos días de otoño, se pasó como un suspiro. El público era mayormente femenino, siempre es así en lo relacionado con los libros. Sin embargo, poco más del veinticinco por ciento de los libros que se publican están firmados por mujeres. No podríamos afirmar que las mujeres escriban poco, pero lo cierto es que publican poco.

En qué momento se rompe la lógica a ese respecto no lo supimos averiguar, por más vueltas que le dimos al asunto. Llovía a la vuelta. Tanto llover y casi no hay setas en el mercado, cosa que tampoco tiene explicación.

Los cuervos de Shakespeare ya no estaban junto a la carretera. Nos quedamos calladas un buen rato.