Estimado europarlamentario de ERC, señor Terricabras: En esta especie de Operación ¿Triunfo? en el que se ha convertido la muy cambiante situación de la política catalana, se ha despachado usted con un pensamiento que llama a la reflexión más allá de lo coyuntural. ¡Y hay que ver lo que pesa lo coyuntural cuando los independentistas, que los hay de derechas y de izquierdas, andan a la gresca entre ellos y los constitucionalistas, tres cuartas partes de lo mismo, siendo unos de izquierdas y otros de derechas!

El caso es que usted, señor Terricabras, decía al diario (independentista, claro) VilaWeb: "El problema es que combatimos contra unos enemigos que pueden hacer lo que quieran porque la ley son ellos. Nosotros, en cambio, no podemos hacer nada, no porque no tengamos jueces, sino porque no tenemos un ejército". Y ha provocado una polémica demasiado circunstancial desde mi humilde opinión porque lo que encierra su declaración merecería una tesis doctoral en Derecho.

Lo que usted plantea es, en definitiva, la eterna dialéctica entre la ley y la fuerza. Dice que "la ley son ellos" pero eso, en un Estado democrático y de derecho, naturalmente, es inadmisible: la ley no es de unos o de otros, la ley pertenece y obliga a la vez que defiende a todos. El 'yo soy la ley' es propio de un régimen totalitario o de una película, pero –con todos sus defectos, que son muchos– no parece el caso de la España de hoy. Incluso así lo avalan todos los países democráticos de la Unión Europea.

Lamenta usted, señor Terricabras, no tener un ejército como los ideólogos de su partido deseaban: un ejército propio "de entre 18.000 y 22.000 militares". ¿De verdad cree usted que ahí está el quid de la cuestión? ¿Se trataría de declarar la guerra a España y sus aliados y, naturalmente, ganarla? ¿Quiere de verdad volver a las trincheras?

A usted no le preocupa mucho el resto; siente que no pueden hacer nada no por no tener jueces, sino por no tener ejército, es decir, enfrentar a la ley la fuerza de las armas. Claro que luego llega el señor Tardà y dice que la fuerza bruta es lo único con lo que cuenta el Estado Español. ¿En qué quedamos?

No sé, señor Terricabras, pero sinceramente creo que nadie en Cataluña (ni siquiera sus votantes) optaran a estas alturas por una hipotética confrontación armada. Y si eso tampoco lo desea usted, ¿por qué lamenta no tener un ejército?