El parking “disuasorio” de Tres Olivos

Firma invitada  Pilar Perea. Concejala de Más Madrid en el Ayuntamiento de MadridOPINIÓN
El solar donde está proyectado la construcción del macroparking.
Imagen de archivo de un solar donde está proyectado la construcción de un macroparking.
Jorge Paris

La lógica que sustenta cualquier proyecto de parking disuasorio indica que ese espacio ha de estar alejado de la ciudad. Se trata de disuadir a la gente de entrar con el coche, ofreciendo la opción de dejarlo fuera y continuar en transporte público.

Y, ¿por qué se explica esta obviedad? Pues porque el proyecto del macroparking en Tres Olivos que acaba de aprobar Almeida atenta, justamente, contra esta primera lógica: está en Madrid. Esto significa que no disuade de entrar en la ciudad en coche, sino que invita a hacerlo.

Además, si acompañamos a una hipotética persona que decide usar ese macroaparcamiento resulta que para acceder al mismo deberá atravesar un puente que tiene solo un carril por cada sentido y que desemboca en dos rotondas consecutivas, que ya están actualmente sobrecargadas de tráfico. Si en algún momento el aparcamiento tuviera simplemente un 25% de ocupación, el atasco sería espectacular.

La inocente conductora que pretendía aparcar el coche en un parking disuasorio para evitar atascos, resulta que los tiene que padecer para acceder al mismo

¿Y esto no se ha detectado en el estudio de impacto del tráfico? Pues no, porque según el anexo del proyecto las mediciones se han hecho tomando los datos del sentido contrario a Madrid y, por tanto, de mucha menor densidad. Brillante. La inocente conductora que pretendía aparcar el coche en un parking disuasorio para evitar atascos, resulta que los tiene que padecer para acceder al mismo

Más paradojas: pongamos que ha superado ese atasco y ha aparcado. Se encuentra ahora con que la dificultad está en la conexión con el resto de la ciudad en transporte público: solo una línea de autobús y una parada de metro poco comunicada. Sería comprensible la tentación de coger el coche de nuevo y conducir hasta su destino final.

Un disparate de estas proporciones tampoco nos va a salir barato: las 450 plazas costarán 15 millones de euros, es decir, a 30.000 la plaza…, ni que fuera de mármol de Carrara). Pero esto no es lo más grave, además, para construirlo se van a talar los 70 árboles que hay actualmente en ese espacio, algunos de gran porte.

No hay un solo acierto en la decisión de hacer un macroparking que invita a traer el coche a Madrid, que provocará grandes atascos, ruido y contaminación y que implicará talar un buen número de árboles importantes, además de costar un buen dinero público.

El parking es disuasorio, sí, pero de la sostenibilidad, de la movilidad, de la salud y de la lógica

Una tormenta perfecta para cualquier inocente que pretenda hacer uso del aparcamiento y un ejemplo perfecto de la política a la que nos tiene acostumbrados el señor Almeida: humos, coches, pelotazos y, por cierto, ninguna consulta a las personas del barrio que van a padecer primero las obras y luego los atascos, el ruido y la contaminación.

El parking es disuasorio, sí, pero de la sostenibilidad, de la movilidad, de la salud y de la lógica.

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