Comienza la verdadera jornada de reflexión

Omar Anguita  Diputado y portavoz Socialista de Infancia y JuventudOPINIÓN
Ayuso gana las elecciones de Madrid
Ayuso, ganadora de las elecciones de Madrid.
EP

Ahora comienza la verdadera jornada de reflexión para el socialismo madrileño. Es obvio que el resultado ha sido malo, sin paños calientes. Malo en muchos sentidos, no solo por la escasa confianza otorgada, sino también por ver cómo triunfa el trumpismo en Madrid, unos meses después de que su marca original cayera en Estados Unidos.

Las elecciones han dejado un escenario político muy complejo para la sociedad madrileña. Una cita con las urnas que tenía por objeto eliminar a sus socios de gobierno. Un objetivo que podemos decir que Ayuso ha conseguido con creces. La situación en la que se queda Ciudadanos es tremendamente difícil; consiguieron seguir teniendo representación en Cataluña, pero desaparecen en Madrid. Las decisiones erróneas y erráticas que tomó Albert Rivera han ido desencadenando batacazos electorales, uno tras otro, hasta acabar siendo un partido residual en muchos municipios y autonomías en España.

Hay palabras que se desvirtúan por su verbalización masiva, su interpretación torticera y, sobre todo, por su uso como arma arrojadiza. Populismo sin duda es una de ellas, nueve letras que son vomitadas continuamente para denigrar al adversario político.

Populismo son nueve letras que son vomitadas continuamente para denigrar 
al adversario político

Cuando nos enmarcamos en el contexto de las elecciones madrileñas, ahora que es momento de un profundo análisis, no podemos sino advertir que lo que ha conseguido Isabel Díaz Ayuso, más allá de las etiquetas, es un perfecto ejercicio de simplificación. En lugar de exponer razonada y racionalmente las virtudes de su gestión (pocas o ninguna) y solicitar en base a ese trabajo el apoyo de los votantes de nuevo, como debería ser lo propio, se ha dedicado a conectar con la gente desde un trumpismo sin complejos. Ha apelado a la emoción simplista de la terraza y la caña y ha reivindicado un madrileñismo acrítico al que le es suficiente con poder tomarse algo después del trabajo, sin encontrarse con su ex en la mesa de al lado.

Hemos de vencer a la demagogia del espacio político, atraer a las clases populares no desde consignas liberales huecas, sino desde la razón de las propuestas que construyen el bien común, donde cabemos todos. Es momento de que nosotros apelemos a los auténticos sentimientos que inspiran, seguro, a la mayoría de las personas que vivimos en Madrid: igualdad, fraternidad, convivencia. Lo demás es marketing.

Flaco favor nos haríamos desde la izquierda si no fuéramos capaces de hacer autocrítica, si no afrontáramos este periodo desde la honda reflexión que debe anteceder siempre a la acción. Madrid lleva la friolera de 26 años bajo un gobierno conservador, casi tres décadas de Partido Popular en las que hemos visto y sufrido cómo se recortaban una y otra vez los servicios públicos, principalmente la educación y la sanidad.

Lo que no habíamos visto nunca hasta la fecha es a un alcalde del PP bromeando con ser fascista. La banalización de un término tan sensible para este país, que sufrió durante más de cuarenta años una dictadura, es algo que nos debería hacer reflexionar. Es por todos sabido que en Europa se ve con mucha preocupación el auge de partidos radicales fascistas y las derechas europeas se alinean para bloquear la llegada de la ultraderecha a las instituciones. Algo que el PP no parece captar en España.

Lo que no habíamos visto nunca hasta 
la fecha es a un alcalde del Partido Popular bromeando con ser fascista

Y en lo que se refiere a nosotros, lo cierto es que el Partido Socialista de Madrid ha cosechado el peor resultado electoral de su historia. Toca hacer un análisis serio para poder volver a ser la alternativa de izquierdas que esta comunidad necesita. Que nadie dude de que en eso estamos: hay Partido Socialista para rato. Tras 142 años de vida y varias actas de defunción que algunos agoreros se empeñan en firmar, aquí seguimos reivindicando una sociedad más justa, menos desigual.

Tenemos dos años por delante para reconstruir una alternativa política firme, recuperar nuestro espacio de oposición en la Asamblea de Madrid e impulsar las políticas sociales que nos hacen reconocibles para con la sociedad a la que queremos representar. No podemos desaprovecharlos, pues Madrid necesita de forma urgente una alternativa política de izquierdas. Con fuerza. Seguimos trabajando.

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