David Sánchez de Castro  Redactor SportYou

La temida 'barrichellización' de Carlos Sainz

Carlos Sainz, en el muro del equipo tras abandonar en Australia
Carlos Sainz, en el muro del equipo tras abandonar en Australia
EFE
El abandono de Carlos Sainz y la colosal victoria de Charles Leclerc contrastan notablemente: ¿estamos ante una reedición de la era Barrichello - Schumacher?
Wochit

Los que nos dedicamos a contar lo que ocurre en la Fórmula 1 comentamos en privado una sorprendente realidad desde hace años: Carlos Sainz no tiene el tirón mediático que debería. Ni en sus inicios, ni en su etapa en McLaren ni ahora en Ferrari. La alargadísima sombra de Fernando Alonso sigue pesando sobre él y os garantizo, números en mano, que las noticias sobre él no reciben el mismo cariño por parte de los fans que las del asturiano.

Siendo España un país resultadista (y cainita, pero esa es otra historia) como pocos, lo cierto es que el camino que está tomando en este 2022 no me gusta nada. Como diría el maestro Iñaki Cano: "No me gusta cómo caza la perrita".

En el podcast de referencia 'Keep Pushing F1' lo hemos comentado ya alguna vez, en público y en privado: a Carlos Sainz se le está poniendo cara de Rubens Barrichello (Diego le compara con Nico Rosberg, pero es porque solo quiere ver el mundo arder). La comparativa con el brasileño que fue el escudero durante los años de gloria de Michael Schumacher es dolorosa, tanto en cuanto no es fácil asumir que un potencial campeón del mundo puede quedarse en un aceptable escudero.

A Barrichello se le achacó siempre que no estuvo a la altura a la hora de la verdad. Superado siempre por el 'káiser', al final asumió el rol de segundón por contrato (literalmente), pero cuando tuvo la oportunidad de brillar no lo hizo.

No quiero que Sainz se convierta en el Barrichello de la nueva generación. Tengo muy claro que es un más que posible campeón del mundo de Fórmula 1, y en este 2022 tiene un coche para serlo. Pero mientras Charles Leclerc suma dos victorias en tres carreras y 71 puntos de 78 posibles, Sainz lleva un segundo, un tercero, un abandono y un botín de 33. El monegasco dobla en puntos al español y lo vivido en Australia puede ser un punto de inflexión en el 'statu quo' en Ferrari. ¿Por quién apostarías si fueras Mattia Binotto y tuvieras que dar órdenes de equipo? A partir de ahora yo lo tendría bastante claro.

Sainz ha cometido dos errores en Australia que son imperdonables. El del sábado, cuando se coló en la única vuelta buena que dio en la Q3, se puede justificar en que los neumáticos estaban fríos y no había podido prepararse en condiciones, pero el del domingo no.

Quedarse clavado en la salida (esto sí fue por un problema mecánico, ya que le habían cambiado el volante instantes antes) no justifica que luego saliera sobreexcitado para remontar, cometiendo un error impropio en él. No es una opinión mía, ya que él mismo asumió la culpa de este fallo. Teniendo un coche netamente superior al de los pilotos con los que se encontró bregando en esos primeros compases, debía haber esperado.

Saber esperar y dominar el genio también es una virtud de los campeones, y no se le puede exigir menos al que busca la perfección y tiene potencial par alcanzarla.

Yo tengo muy claro que Sainz es mucho más Schumacher que Barrichello. Espero que lo de este domingo sea una pequeña mancha en su expediente y no el inicio de un inexorable camino hacia la mediocridad que sus 'haters' tanto desean.

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