Borja Terán Periodista
OPINIÓN

El inteligente pronóstico de Pedro Ruiz en 1983 sobre la televisión

Pedro Ruiz en 1983 en el programa 'Y sin embargo te quiero' de TVE
Pedro Ruiz en 1983 en el programa 'Y sin embargo te quiero' de TVE
RTVE
Pedro Ruiz en 1983 en el programa 'Y sin embargo te quiero' de TVE

"Querida televisión, he decidido enviarte una carta. Porque los contactos epistorales, a veces, son más concretos que un pensamiento que se te ocurre en un momento. Querida televisión, ya sé que no estás para consejos, pues bastantes tienes. Entre los de dirección, administración y los del partido alternativamente gobernante. Pero yo que fui uno de tus fugitivos, guiado de la pasión que siempre se siente por aquello que no se consiguió, te envío cuatro líneas para que sepas como te sueño hoy desde fuera. Cuanto me gustaría que supieras, pudieras y te dejaran reírte de ti misma. Porque tú que eres la única ventana común de todas las casas de los españoles, eres también la última cosa con fuerza suficiente para hacer de este país una comunidad más generosa, menos petulante, más divertida, menos trascendente, nada dogmática y fundamentalmente olímpica...

Sueño televisión. Y cuando sueño en ti sueño con locutores despeinados, con políticos en camiseta, con doctrinas en bragas, con prejuicios en remojo, con futbolistas en frac, con curas cantando rock, con telediarios cortos, con muchas risas y, sobre todo, con pocos debates semanales. Con cultura sencilla y divertida que por ser la doméstica es la cultura que mejor se entiende. Sueño querida televisión con tu cara desmaquillada y con tu erótica cintura absolutamente desprendida de la erótica del poder..."

Es parte de una carta recitada a TVE desde TVE por parte de Pedro Ruiz en 1983. Han pasado casi cuatro décadas de aquella epístola y, probablemente, Pedro Ruiz la seguiría firmando hoy. Quizá, por eso mismo, su osada libertad creativa, muy a reivindicar, está fuera de una pantalla que, en la actualidad, necesita miradas de autor que ven más allá -como la suya- para trascender entre el aluvión de impactos audiovisuales en el que vivimos.

La carta la leyó Ruiz en el programa que hablaba de la tele en la tele 'Y sin embargo, te quiero'. Un espacio de Ignacio Salas y Guillermo Summers sin miedo a la comedia de la corrosión inteligente que permitía plantear reflexiones así, con espíritu crítico hacia la televisión pública desde dentro de la televisión pública. ¿Sería posible hoy mismo recitar una carta así en Televisión Española? No lo sé, en un programa de prime time grabado como aquel 'Y sin embargo, te quiero' lo dudo. Pero lo que está claro es que el trasfondo de la misiva sigue vigente e iluminando el mejor camino para la cadena pública.

"El debate constante no suele llevar a ninguna parte"

Y, ojo, Pedro Ruiz demuestra ser un visionario y acierta en su pronóstico cuando, entre otras cosas, lanza su veredicto sobre el debate eterno. Menos debates, más entretenimiento doméstico, recalca. Porque el debate constante no suele llevar a ninguna parte. Incluso, en ocasiones, la pantalla actual se olvida de que cuando no hay certezas la tertulia sólo se convierte en un ring de especulación o prejuicios. Prejuicios que restan más que informan y que Ruiz prefiere dejar "en remojo" para apostar por la creatividad que descubre a través del entretenimiento inclusivo. Ese que, más imprevisible e impronosticable, de verdad aporta, inspira, pero que es más difícil de domar porque necesita autores con la incontrolable fuerza de la creatividad. Como incidía Ruiz en el 83: sobran debates del choque hacia ninguna parte, sobran petulancias, sobran trascendencias, faltan más ironías, faltan más Pedro Ruiz.

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