20 años de un mismo latido

Belén Esteban
Belén Esteban posa durante la presentación del documental 'La princesa del pueblo' en 2011.
Efe

Veinte años han pasado desde que Belén Esteban pisara por primera vez un plató de televisión maldiciendo a la familia de Jesulín de Ubrique. Dos décadas que han plateado la sien de aquel jovencísimo Antonio David Flores que debutaba como colaborador tras su relación con Rocío Carrasco. Cuatro lustros que han hecho más profunda la grieta que separa a la Pantoja de los Rivera. Tramas que parecen de ayer pero que están más vigentes que nunca. Intrahistorias de las sagas más populares que no por repetitivas han perdido frescura o interés y que son reflejo de una sociedad que sigue dando vueltas en la misma rueda.

Nada ha cambiado, salvo el auge de realitys que ha hecho que, por momentos, la información rosa se haya vulgarizado convirtiendo en relevantes a aquellos que, en otros tiempos, hubieran sido descartes en cualquier sala de despiece. Personajes con la moral distraída y esculpidos en plástico, que semanalmente alteran sus principios por un puñado de monedas. Y por fama. Porque si algo no ha cambiado en todos estos años es la fuerza de la expresión que acuñó María José Campanario: “por dinero baila el perro”. Y hay quien durante los últimos veinte años ya ha montado varias escuelas, pero de baile.

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