La marca amarilla
La marca amarilla, de Blake y Mortimer. STUDIO JACOBS

Cuando se ojean sus páginas es inevitable acordarse de Tintín. Y no es de extrañar: sus autores fueron discípulos o colaboradores de Hergé, y participaron en muchas de sus obras.

Es fácil identificarlos: entintado limpio y uniforme, colores planos, exentos de sombras o degradados, viñetas cuadriculadas, realismo casi técnico en sus decorados… Todo artificio es desterrado en aras de ofrecer una impecable comprensión visual, con el fin de atrapar al lector en una lectura intensa, propia de una novela.

Así es el estilo de la Línea Clara (Ligne Claire). El término fue acuñado en 1977 en referencia a la técnica de la Escuela de Bruselas, creada 20 años atrás en el seno de los estudios Hergé. Una hornada de artistas cuyos personajes, que nacieron a la sombra del famoso reportero y su perrito Milú, han sobrevivido a estos y a sus propios creadores.

El éxito de dos solterones

Es el caso de Blake y Mortimer, dos aventureros solteros: uno, oficial del servicio secreto, y el otro, físico nuclear, que aparecieron por primera vez en la revista Tintín en 1946. Su creador, Edgar P. Jacobs, había dibujado decorados para títulos de Hergé como El tesoro de Rackham el Rojo o El templo del sol. Pero su serie le catapultó al éxito, se desvinculó de Hergé y se consagró a su obra.

Su último trabajo, Las tres fórmulas del profesor Sato, fue publicado en 1970. Contaba con una segunda parte que vio la luz en 1990 de manos de Bob de Moor, otro alumno de Hergé y autor de series como Barelli o Cori el grumete. Pero Blake y Mortimer es un auténtico fenómeno en el cómic BD (bande dessinée) o cómic franco-belga y se han publicado siete títulos más. El más reciente, La maldición de los treinta denarios, editado en 2009 con guión de Jean Van Hamme (creador de Thorval) y dibujos de René Sterne y Chantal de Spiegeleer, ha vendido 600.000 ejemplares, situándose en el top de libros más vendidos en Francia y Bélgica.

Adaptación al cine

Otro de los títulos más exitosos de Jacobs, La marca amarilla, figura en la lista de tareas pendientes de Álex de la Iglesia, cuya adaptación al cine interrumpió por su nombramiento como director de la Academia de Cine. Tal vez ahora retome el proyecto, al tiempo que Spielberg concluye la película El secreto del unicornio, de Tintín.

Me han llegado a ofrecer 670 euros por los 10 primeros números de Lefranc

Blake y Mortimer no han sido los únicos personajes que sobreviven por clamor popular. También las aventuras del joven romano Alix y Lefranc, periodista del siglo XX, siguen editándose pese a que su creador, Jacques Martin, otro artista de los estudios Hergé, ya ha fallecido. Precisamente ha sido la demanda del público lo que llevó a la editorial Netcom2 a reeditar en España estas dos series de Martin. Este verano relanzarán otras dos: el griego Orion y el medieval Jhen. "A través de foros, emails, por Twitter y Facebook nos hacían llegar sus peticiones", cuenta César Espona, director de la editorial. Y han acertado: la serie de Alix (20 tomos) está casi agotada y de Lefranc, que salió a la venta hace diez días, ya han vendido más de la mitad de la tirada.

Los seguidores de la Línea Clara son lectores fieles, "algunos dicen que son nostálgicos, pero yo no lo creo", puntualiza Espona. En su opinión estos cómics gustan porque están muy cuidados, con argumentos y recreaciones de gran rigor histórico, científico e incluso político. En otros países se recomiendan como complemento didáctico para niños.

Uno de sus fans, A. C., de 37 años, confiesa que puede gastarse más de 150 euros al mes en cómics. No es solo afición, también inversión: "Me han llegado a ofrecer 670 euros por los 10 primeros números de Lefranc. En su momento solo me costaron 50".

Lectores entregados

En España los fans de la Línea Clara son un pequeño mercado, en comparación con el franco-belga, pero muy fieles. Este viernes tendrá lugar el 2º Encuentro Tintinófilo ¡Mil Rayos! en la Fundación Carlos de Amberes (C/Claudio Coello, 99, Madrid), con una charla sobre la influencia de Hergé en autores de la Escuela de Bruselas como Jacques Martin. En el futuro se pretende crear un certamen de cómics al respecto.