Natalie Portman: una eterna lolita versión dulce e intelectual

  • Sabe cómo someter a las cámaras únicamente con miradas.
  • A sus 29 años, y embarazada de su primer hijo, el próximo domingo podría hacerse con un Oscar por su papel en 'Cisne Negro'.
Natalie Portman, fotografiada en los Globos de Oro.
Natalie Portman, fotografiada en los Globos de Oro.
Efe

Había cumplido ya 14 años, pero debía decir que tenía 13. La señal era un sonido frío y metálico a su espalda - ¡clac!- y una voz: "Beautiful Girls. Luces, cámara… ¡acción!".

El actor Timothy Hutton, 35 años, su vecino en la ficción, retiraba la nieve del jardín sin advertir su presencia. Natalie Portman le preguntaba entonces su nombre –él respondía que Willie-; le dirigía una sonrisa sonrojada, le decía que era "cool" (guay). Hutton la observaba primero con curiosidad. Después, con extrañeza, al escuchar pronunciar a esa mocosa un discurso adulto que amenazaba con desvestir sus miedos, inspeccionarlos por trocitos y darles alivio, ayudándole a olvidar la proximidad de una madurez que le hacía sentirse confundido y pesado.

Faltaban sólo unos pocos fotogramas para que él cayera cautivo por aquella mirada oscura y sus aspavientos dulces y nerviosos. Otros más para que se sorprendiera, muerto de vergüenza, afilando sus armas de seducción. Y unos minutos para que controlara al fin sus impulsos, todavía temeroso de que la razón no fuera capaz de ordenar ese desbarajuste que le había enloquecido el pulso, provocándole mareos.

Mientras él se alejaba confiando en olvidarla, tal vez fantaseando con regresar cuando ella se hubiera hecho mayor, el patio de butacas ya había decidido esperarla.

La licenciada de Hollywood

Han pasado 16 años desde que Natalie Portman -nacida en Israel pero residente en EE UU desde los 3- grabara aquella película; ocho desde que se graduara en Psicología por Harvard y publicara un artículo de investigación sobre la neurología del desarrollo infantil, y algunos más desde que asegurara que no veía su futuro en la interpretación: "Hay tanto que se puede hacer en el mundo que actuar sólo limitaría mi vida", repetía en las entrevistas de promoción de Star Wars a las que acudía cuando no tenía examen en la facultad.

Para mayor asombro de sus interlocutores, aquella protagonista de una de las sagas más célebres de la historia del cine no tenía reparos en desvelar que había dudado antes de aceptar el lucrativo papel de princesa galáctica. Cuando hubo de meterse, sin embargo, bajo la piel de Alice en Closer, una historia de placeres y desengaños dirigida por el veterano Mike Nichols en 2004, le brillaban los ojos.

Desde entonces, ha participado en una veintena de películas, ha debutado como directora con un corto y como miembro del jurado de Cannes, ha recorrido las universidades más prestigiosas para concienciar a sus alumnos sobre la necesidad de los microcréditos en áreas de desarrollo y se ha hecho vegana. Incluso ha inaugurado su propia marca de zapatos confeccionados sin piel animal.

Pero es sobre todo su físico menudo y frases como "es mejor ser inteligente que una gran estrella", "no me moría por hacer el filme de Thor" o "al mundo del cine le faltan intelectualidad y valores" lo que la han convertido en icono de quienes desprecian la vacuidad de Hollywood y de las grandes producciones comerciales.

En el trabajo, sus compañeros –con los que no suele intimar- aseguran que es una persona trabajadora y disciplinada.

El próximo domingo, con 29 años y embarazada de su primer hijo, podría obtener su primer Oscar por su trabajo en Cisne Negro. Los que han visto esta película auguran que se lo llevará. Seguro.

De Gael a Millepied

El pasado mes de diciembre la actriz Natalie Portman daba a la vez dos noticias bomba: estaba saliendo con Benjamin Millepied, el coreógrafo con el que había trabajo en la película Cisne Negro, y esperaba su primer hijo. Además se sentía "muy feliz".

Antes de esto, su novio más reciente había sido el músico Devendra Banhart. Con éste formó durante casi un año una de las parejas más envidiadas y 'profundas' del universo indie.

Otra de sus conquistas más cotizadas fue Gael García Bernal. Durante una temporada la intérprete declaró que una de sus películas favoritas era Y tu mámá también, protagonizada por el mexicano. Luego fue vista con él en un pub del barrio madrileño de Malasaña, y se acabó el misterio.

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