Tanque ocupado
Manifestantes se reúnen ante un vehículo armado Mohamed Omar / REUTERS

Egipto ha vivido este viernes su 'día de la ira'. Una jornada de violentas protestas contra el régimen del presidente Hosni Mubarak que ha concluido a las 23.30 hora peninsular española, con el anuncio de la disolución del Gobierno del país por parte de su mandatario. "He pedido al Gobierno que dimita hoy [por el viernes] y habrá un nuevo Gobierno mañana [el sábado]", ha avanzado Mubarak

En su comparecencia televisiva, Mubarak ha lamentado "las víctimas inocentes de ambos bandos", que se cuentan ya por decenas desde el inicio de las manifestaciones el pasado martes. Sólo este viernes más de medio centenar de personas han perdido la vida en los violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad egipcias. Los heridos se cuentan por centenas, según fuentes medicas citadas por la cadena Al Jazeera.

Egipto ha vivido la jornada bajo el toque de queda decretado por el Gobierno y con el Ejército desplegado por las calles. A partir de ahora todo puede pasar El toque de queda, el primero que se conoce en la reciente historia del país, entró en vigor, hasta nuevo aviso, a las 18.00 hora local (17.00 hora peninsular española) y ha terminado a las 07.00 hora local (08.00 hora peninsular española).

Mubarak en calidad de gobernador militar, emplazó también a las Fuerzas Armadas a colaborar con la Policía para "cumplir con esta resolución y mantener la seguridad", según un comunicado oficial. De esta forma, a primeras horas de la noche, tanquetas del Ejército comenzaron a circular por las avenidas que transcurren junto al Nilo en El Cairo, donde los ciudadanos aclamaron al Ejército, un trato distinto al que durante todo el día recibió la policía.

Comunicaciones bloqueadas

Los enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes iniciadas el pasado martes, se han recrudecido este viernes cuando miles de ciudadanos salieron de las mezquitas tras la oración musulmana y ocuparon las calles exigiendo a Mubarak que renuncie.

A primera hora de la mañana se cortaron las comunicaciones por teléfono y por Internet, que han sido esenciales para articular las movilizaciones de los días previos, decenas de miles de egipcios salieron a la calle con el objetivo de conquistar la céntrica plaza de Tahrir, sitiada por la Policía. Los enfrentamientos se fueron recrudeciendo a lo largo del día y la Policía bloqueó el paso de los manifestantes con gases lacrimógenos, chorros de agua y balas de goma.

Estoy en estado de 'shock' viendo cómo resulta herida la gente y cómo actúa la Policía Los enfrentamientos más violentos tuvieron lugar en el centro de El Cairo, donde los opositores a Mubarak quemaron contenedores de basura, neumáticos y varios coches hasta que obligaron a las fuerzas de seguridad a retirarse de la plaza de Tahrir. En plena refriega, los manifestantes esquivaban el ataque de la policía refugiándose en los portales, donde los socorrían los habitantes de los edificios, que repartían agua y paños con vinagre para atenuar el efecto de los gases lacrimógenos.

"Estoy en estado de 'shock' viendo cómo resulta herida la gente y cómo actúa la Policía", ha asegurado Omar mientras ayudaba a los manifestantes en su portal: "Con estas protestas hemos demostrado que saldremos a la calle cada vez que algo no nos guste", aseguró. La televisión pública egipcia mostró también imágenes de un incendio en la sede del Partido Nacional Democrático de Mubarak y escenas de pillaje en edificios no identificados de Egipto.

Un grupo de un centenar de opositores optó por huir de la violencia de la Policía y manifestarse en el tranquilo barrio de Zamalek, donde se encuentran la mayoría de las embajadas. El ingeniero de telecomunicaciones, Amra Mustafa, explicó que esta es la primera vez que se manifiesta y que decidió marchar por Zamalek por razones de seguridad: "Hay muchas embajadas y no pueden hacernos nada", añadió. Preguntado sobre el incierto futuro político del país, Mustafa se mostró esperanzado de que habrá un cambio pero no supo aventurar hacia dónde: "A partir de ahora todo puede pasar", subrayó.

La comunidad internacional llama a la calma

La tensión creciente en Egipto ha provocado múltiples llamamientos a la calma desde la comunidad internacional. El presidente de EE UU, Barack Obama, ha instado a Mubarak a que dé pasos concretos hacia reformas políticas, sociales y económicas, y pidió que las autoridades de su país frenen la violencia contra manifestaciones pacíficas. "La violencia no resolverá los reclamos" que han surgido ante la ausencia de esas reformas, dijo Obama en un mensaje televisivo dirigido a la nación, poco después de hablar por teléfono con Mubarak. Horas antes, la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, pidió al Gobierno egipcio a contener a las fuerzas de seguridad, permitir las protestas pacíficas y a revertir "los pasos sin precedentes" que ha tomado para bloquear las comunicaciones.

También la canciller alemana, Angela Merkel, se ha sumado al llamamiento realizado a Mubarak para que autorice las manifestaciones pacíficas. "No sirve de nada encarcelar a las personas y censurar el flujo de la información. Es necesario un diálogo pacífico. La estabilidad del país es muy importante pero no a cualquier precio, no al precio de la libertad de expresión", subrayó.

Sin "constancia" de españoles heridos

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se desaconseja "todo viaje no esencial" a Egipto. El ministerio español ha hecho un llamamiento al Gobierno de El Cairo para que se evite "todo tipo de violencia" en las calles de Egipto y las libertades de expresión y de reunión pacífica sean "ejercidas y respetadas".

No obstante, la Embajada de España en El Cairo ha asegurado a 20minutos.es no tener "constancia de que haya ningún español herido por estas revueltas".