El vicepresidente del Parlamento europeo y ex presidente del PP catalán, Alejo Vidal-Quadras, ha reprochado este jueves al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que se dedique a "halagar" al adversario, "un juego que tarde o temprano" le puede dar "algún disgusto". Además, ha asegurado que ha "metido la pata hasta el corvejón" en varias ocasiones, desoyendo "la voz de prudencia".

En concreto, ha citado "su intento de impedir" que Esperanza Aguirre presidiera el PP madrileño; su "ofrecimiento a acompañar" a Mariano Rajoy en la lista de candidatos a las elecciones generales de 2008; el traslado de la sede del ayuntamiento a la capital de la plaza de la Villa a Cibeles; "el empecinamiento en prestar crédito al montaje, posteriormente demostrado falso, de espionaje a su vicealcalde por parte de la Comunidad de Madrid"; y la segunda candidatura a los Juegos Olímpicos.

A su entender, en cada uno de estos "trances", el regidor madrileño "perdió el oremus y se metió en jardines rebosantes de plantas espinosas".

Así lo ha asegurado el eurodiputado del PP en la presentación del libro 'El delfín del PP' (editado por Ciudadela), escrito por el periodista de Libertad Digital Pablo Montesinos, un acto al que han acudido el presidente del PP extremeño, José Antonio Monago, y el presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Santiago Abascal.

Ante la "leyenda", en opinión de Vidal-Quadras, acerca de que Gallardón goza de "un considerable tirón en la calle" y es "una máquina de atraer votos", ha recordado que su predecesor en el cargo, José María Álvarez del Manzano también ganó tres veces por mayoría absoluta en Madrid. Por eso, ve "legítimo inferir" que el PP hace veinte años que sale victorioso de las municipales de Madrid con "dos candidatos de personalidades llamativamente diferentes".

"sus intereses electorales por encima"

Asimismo, ha advertido a Gallardón que "dejar de lado" a su electorado "más auténtico" por considerar que no le va a fallar y dedicarse a "halagar al otro lado con políticas y gestos que provoquen la irritación" de los suyos, "es un juego que tarde o temprano" le puede dar "algún disgusto".

"Lo digo aquí a título de advertencia de cara a lo que pueda suceder en junio del año próximo", asegura Vidal-Quadras para añadir que ante el comportamiento del alcalde, "es de esperar que un significativo número de ciudadanos sospeche que pone sus intereses electorales por encima de la coherencia ideológica o la lealtad".