La diputada Foral de Cultura y Euskera, Maria Jesus Aranburu, junto con el alcalde de Deba, Jesus Mari Agirrezabala, el párroco de la localidad guipuzcoana Mikel Egaña y el arquitecto de la obra Alberto Zulueta, han visitado el restaurado conjunto monumental de Sasiola. Las obras de consolidación y restauración de la iglesia se han desarrollado entre el 2009 -2010 con un coste de 660.000 euros.

Los trabajos que se han llevado a cabo en Sasiola, han cambiado "de manera radical" el aspecto de la iglesia. Se ha renovado el tejado, se ha reconstruido el coro, se han arreglado los deterioros principales de la fachada y se han realizado trabajos de estabilización de la bóveda. De las tres bóvedas de las que constaba el convento, tan sólo se conservaba una de ellas. Las otras dos bóvedas se han reconstruido a semejanza de la original.

Las obras que se han llevado a cabo en Deba se enmarcan dentro del Plan 2007-2011 de la Diputación Foral de Gipuzkoa para fortalecer el camino de Santiago. Entre los objetivos que se fijan en este plan se encuentran la rehabilitación de edificios emblemáticos en el camino, como lo es la ermita de Santa Ana, el conjunto de Igartza o este convento de Sasiola.

Sasiola forma parte de los bienes protegidos por el Decreto de Calificación del Camino de Santiago y, dada su consideración cultural, la Diputación de Gipuzkoa llevó a cabo en los años ochenta una intervención de consolidación de la iglesia y retejo, que ha permitido que este edificio se haya mantenido hasta el día de hoy.

La construcción del convento de Sasiola se remonta al año 1504 y se debe a Juan Pérez de Licona y su esposa María Ibañez de Sasiola. Con anterioridad a esta fecha existía otro convento y un hospital de peregrinos.

Se trata de la segunda fundación franciscana más antigua de Gipuzkoa, inmediatamente posterior a la de Arantzazu. El complejo constaba de convento propiamente dicho, claustro, iglesia, hospital de peregrinos, huertas y frontón.

Este convento-hospital de peregrinos, estratégicamente situado en las rutas comerciales y en el Camino de Santiago, estuvo ocupado por los franciscanos hasta que en el año 1809 el gobierno de José Bonaparte se hizo cargo del monasterio y de sus obras pías. En 1814 se expulsa a los religiosos y en 1840 se vende la huerta y el convento como consecuencia de la Desamortización de Mendizabal, quedando el templo sin dueño señalado.

Tras varios años sin dueño, por indicación de la institución foral guipuzcoana, la Diócesis de San Sebastián solicitó la adscripción del bien a la misma para facilitar las futuras actuaciones, adscripción que se realiza el 17 de enero de 2001 a la iglesia parroquial de Deba.

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