"Lo de los controladores es vergonzoso e inmoral, tienen una falta de ética increíble"

Marta, Clara y sus amigas tenían previsto un vuelo a Polonia desde Barajas. Todas ellas han presentado una reclamación.
Marta, Clara y sus amigas tenían previsto un vuelo a Polonia desde Barajas. Todas ellas han presentado una reclamación.
JORGE PARÍS

"Debido al abandono masivo de sus puestos de trabajo por parte de los controladores nos hemos visto obligados a cerrar el espacio aéreo en Madrid por seguridad". Es el mensaje que a media tarde de este viernes han comenzado a escuchar por megafonía los pasajeros que se disponían a coger un vuelo en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Las "bajas masivas" de los controladores aéreos han sembrado el caos aéreo en toda España, y en el aeródromo madrileño más todavía.

El enfado y la resignación se mezclan a partes iguales en Barajas. Desde el primer momento, los pasajeros han hecho colas kilométricas en los mostradores para informarse de lo ocurrido. Ha quedado cerrado el control de acceso policial en la zona de embarque y en los paneles informativos no hay indicaciones sobre la cancelación de los vuelos.

"El reestablecimiento del servicio va a depender de la voluntad de los controladores", se avisa en la megafonía, aconsejando a los viajeros que se dirijan a los mostradores para conseguir más información. El enfado entre la gente crece, aunque tienen muy claro que "los culpables no están en los mostradores". Por ello los pasajeros se han limitado a rellenar formularios para presentar la consiguiente reclamación. Ningún grito. Ninguna queja en voz muy alta. Los controladores no estaban allí para escucharlas.

Pegados al móvil

Algunos, desesperados, han decidido volver a su casa. Otros, sin embargo, no se resignaron a renunciar a su viaje y pasaron la noche en el aeropuerto a la espera de una solución. Muchos otros buscaron vías alternativas para realizarlo y se agolparon en las paradas de taxis, para ir a Atocha en busca de un tren o de un autobús. Unos y otros se mantienen constantemente pegados al móvil.

Pablo, Dionisio, Víctor y Manuel llegaron desde Salamanca con el objetivo de coger un vuelo con destino a Praga. Todos ellos aguardaban sentados en el suelo ya que en los motradores apenas recibían detalles. "La compañía no sabe nada, dicen que la responsabilidad es de Aena", explicaban. "Esto es lamentable y tercermundista", subrayaron. "Menos mal que uno de nosotros tiene alojamiento en Alcalá de Henares, porque no tenemos otra opción donde pasar la noche", matizaban.

AlbertoNo es el caso de Raúl y Lucía. Esta pareja uruguaya acampó en la terminal 4 para pasar la noche junto a su pequeña montaña de maletas y en compañía de Piero, su bebé de tan sólo cuatro meses. Llevaban todo el día de viaje, procedentes de Andorra y con destino Uruguay. "Es una faena, sobre todo para el niño, a ver si hay suerte y mañana nos podemos ir", decían con resignación y preocupación mirando a su bebé. "Esto es una vergüenza, siempre pagan los mismos en esta situación", se quejaba por su parte Alberto (en la imagen), que llegó a Barajas desde Ciudad Real para tomar un vuelo con destino a Buenos Aires.

José Manuel acababa de regresar de Budapest. Su avión fue uno de los últimos en aterrizar en el aeropuerto. Llegó de la capital húngara, donde trabaja, para pasar el puente en España y no salía de su asombro ante el recibimiento. "El avión ha dado muchas vueltas, ha estado unos 40 minutos más en el aire", comentó. Pero José Manuel afirmó que en el avión no les han dado ningún tipo de explicación al respecto. "Al menos no he tenido problemas para recoger las maletas", señalaba con tono irónico.

Falta de información

Y es que son muchos los pasajeros que se quejaron de la falta de información. "Lo que sabemos ha sido por la tele y por la radio. En los mostradores casi no nos cuentan nada", se quejaban Marta y Clara (en la foto principal), que  tenían previsto volar a Polonia para visitar a su hermana, que está allí de Erasmus. "Era la primera vez que íbamos a visitarla. Incluso nos han indicado que hasta el domingo no podremos volar", se lamentaron. Ambas presentaron una reclamación.

"Cariño, nos quedamos sin Berlín", le comunicaba otro pasajero a su esposa. Ambos tenían previsto un viaje a la capital alemana hasta el martes. "No nos preocupa el dinero, sí la ilusión que habíamos invertido. Nos han dicho que nos vayamos a casa", decía su mujer, visiblemente emocionada. En los mostradores sólo les daban la opción de conectarse a la página web de la aerolínea y cambiar el vuelo para otro día.

LuzLuz (en la imagen) había decidido celebrar su 50 cumpleaños junto a otras tres amigas en Estambul. La impotencia empieza a apoderarse de ellas. "Lo peor es la falta de información", coincidían. "Los controladores nos tienen cogidos por los huevos, porque han hecho una medida de fuerza inconcebible", subrayaban.

"Hay que pedir responsabilidades a los controladores, pero también al Gobierno", expresaba con enfado Cristina. "Los controladores han provocado un daño a gente que no se puede defender", aseguró.

"Es vergonzoso e inmoral, tienen una falta de ética increíble", exclamaba una pasajera con indignación. "Me dan ganas de llorar", confesaba otra.

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