La actual situación económica y el estado de desesperación y angustia que se respira en estos momentos son el caldo de cultivo perfecto que aprovechan numerosas sectas para captar adeptos.

Para lograrlo, ofrecen desde falsas terapias como procesos de autoayuda e incluso proliferan los santeros que ofrecen fórmulas mágicas para encontrar el amor o el trabajo deseado, como explicó el presidente de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico, Miguel Perlado.
A pesar de lo que mucha gente piensa, según Perlado,  los últimos estudios sociológicos elaborados, muestran que entre un 0,8% y un 0,9% de la población valenciana forma parte de alguna secta de un modo activo. Esto significa que más de 7.000 valencianos han sido ya captados por grupos sectarios.

Quién acaba en una secta
El perfil de las personas que han sido catadas por una secta es el de un joven productivo, idealista y que tiene inquietudes y un nivel de inteligencia alto.
Además, Valencia es una de las provincias donde más actividad hay de estos grupos, entre 45 y 49 sectas. «Además, están en el punto de mira otros 25 ó 35 grupos de prácticas dudosas», explica Perlado.

Tácticas que utilizan
Las temáticas que suelen tocar estos grupos en sus charlas  son «el crecimiento personal y la autoestima y las santerías de grupos afrobrasileños». En este caso, tanto los chamanes como los tiradores de cartas están en auge, ya que la gente busca respuestas.
Entre los grupos sectarios más conocidos destacan : Los niños de Dios, Nueva Acrópolis y Energía Humana y Universal, entre otras muchas

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