El Puerto de Santander suspendió el año pasado temporalmente 16 operaciones portuarias por paradas ambientales, diez menos que el año anterior.

El tiempo de dichas paradas acumuló un total de 53 horas, lo que supone treinta horas menos que en 2008, según consta en la memoria anual de la Autoridad Portuaria, consultada por Europa Press.

Según dicho informe, la principal mercancía afectada por las paradas ambientales debido a condiciones meteorológicas adversas fue el sulfato sódico, viéndose afectadas en menor medida otras como la turba, o la sepiolita.

La memoria portuaria señala que la reducción del número de paradas ambientales, así como la no necesidad del riego de graneles sólidos, se atribuye en gran medida a la entrada en pleno funcionamiento de la terminal de Graneles Sólidos Minerales.

Dicha terminal, según destaca el informe, ha mejorado notablemente la inmisión de partículas en el recinto portuario, y ha contribuido a la mejora de la calidad operativa de mercancías tan problemáticas como el carbón o el clinker. Además otra variable a considerar ha sido la reducción del tráfico portuario.

Sistema de monitorización

Para valorar las condiciones ambientales en las que se realizan las operaciones de manipulación de graneles sólidos, y su posible influencia en la interface puerto-ciudad, la Autoridad Portuaria instaló en el año 2004 un sistema de monitorización integrado por una cabina de control, con analizadores de partículas PM (para controlar los niveles de inmisión de polvo) y de gases (NO, CO, etc), así como una estación meteorológica y un completo sistema informático.

Esta actuación se enmarca en el proyecto Hada-Life (Herramienta Automática de Diagnóstico Ambiental), que cuenta con la participación de Puertos del Estado y de otras siete autoridades portuarias.

Para el control de las operaciones se utilizan variables meteorológicas como la velocidad y dirección del viento, que permiten tomar decisiones sobre la conveniencia de adoptar medidas preventivas (riego con agua, suspensión temporal de la actividad, etc), con el fin de garantizar una inmisión de partículas en aglomeraciones urbanas inferiores a la establecida en el Real Decreto sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente en relación con el dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, óxidos de nitrógeno, partículas, o monóxido de carbono.

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