El centro de Proyecto Hombre en Cantabria está constatando un aumento de usuarios en el programa de rehabilitación de cocaína y, además, cada vez recibe personas más jóvenes, algo que el director de la Fundación en la región, Amós Fernández Palomero, achaca a la "falta de valores" de la sociedad actual.

Proyecto Hombre atiende en la actualidad en Cantabria a 44 personas en el programa ambulatorio de rehabilitación de consumidores de cocaína y otros psicoestimulantes (por las tardes) y a unas 20 personas en la comunidad terapéutica (ingresados en su centro).

Su objetivo es ayudarles a "recuperar el sentido común, que es lo que nos hace personas", porque ellos, "por muy normalizada" que crean tener su vida, viven "en un mundo ficticio" y, al final, "la factura es gruesa".

Así lo ha explicado Fernández Palomero en una rueda de prensa junto al presidente de la Obra Social de Caja Cantabria, Francisco Rodríguez, quien ha elogiado la labor que desarrolla la Fundación y ha subrayado el respaldo que le ofrece la Obra Social desde hace años, al que se suma ahora una aportación de 20.000 euros.

Ese dinero contribuirá al desarrollo del programa de cocaína, en el que está creciendo el número de usuarios y se está recibiendo cada vez a personas más jóvenes. No obstante, entre los usuarios hay gente de muchas edades, desde los 20 años hasta los 50, tanto hombres como mujeres, desde universitarios, a trabajadores, profesionales o autónomos, y también hay muchas personas con hijos.

Muchos de ellos siguen desarrollando su vida laboral o familiar, por eso reciben tratamiento de forma ambulatoria, y en otros casos, cuando el deterioro es mayor o según el perfil, se opta por el ingreso residencial. Algunos llegan por iniciativa propia, y en otros casos los primeros en pedir información son familiares o amigos.

El programa

En Proyecto Hombre se les ofrece un programa educativo-terapéutico en el que se abordan todas las áreas de las personas, incluida la faceta paterna y maternas, en el caso de usuarios con hijos. Y es que la prevención es también uno de los objetivos de la Fundación.

Lo primero que se hace es un acercamiento a la persona para conocer el origen de la adicción e intentar afianzar o recuperar los lazos familiares, después se trabaja para fortalecer la voluntad y a continuación se pasa a la fase de búsqueda de empleo y generación de lazos sociales.

En torno al 25 por ciento de los usuarios del programa de cocaína se recupera, pero se trata de un proceso "muy largo" y, a veces, con recaídas. En general, la cocaína está relacionada además con el alcohol, y casi todos los afectados empezaron por el alcohol antes de pasar a la cocaína.

Mientras en los inicios de Proyecto Hombre la mayor parte de los usuarios sufrían adicción a la heroína, en la actualidad hay muchos más psicoestimulantes y ha crecido el número de usuarios que acuden por problemas con la cocaína. Y también se recibe a gente con nuevas adicciones, por ejemplo, a los videojuegos, y personas cada vez más jóvenes, incluso menores a punto de cumplir los 18 años.

Para acceder a los programas de Proyecto Hombre se exige que el usuario tenga al menos un apoyo (de un familiar o de un amigo), porque se trabaja también con las personas que le rodean. En el caso del programa del alcohol, suelen ser personas con desarraigo, así que el acompañamiento se realiza a través de Cáritas o con los voluntarios.

En la actualidad, Proyecto Hombre cuenta con 12 trabajadores en Cantabria, a los que se suman otros profesionales como médico o abogado para servicios puntuales.

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