Herencias mal avenidas: viviendo con su enemigo

Propiedad compartida: El régimen proindiviso es el que se aplica a los bienes inmobiliarios heredados por varias personas. Cuando no hay entendimiento, los expertos recomiendan llegar a un acuerdo antes que acudir a juicio.
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Luis Frutos
Proindiviso. Con este nombre se denomina jurídicamente lo que se conoce como propiedad compartida. Un término con el que muchos tropiezan, sobre todo a la hora de heredar un bien inmobiliario. Y es que los herederos no siempre están bien avenidos.Hermanos que no se hablan, casas compartidas entre una decena de primos, segundos matrimonios... Historias familiares aparte, cuando la convivencia pacífica no funciona, existen varias posibilidades para evitar que la sangre llegue al río. Por ejemplo, que cada propietario venda a quien él quiera la parte que le corresponde de la vivienda, ya que, según este régimen, todos son libres para hacerlo. Claro, que las posibilidades de encontrar a un comprador dispuesto a compartir casa con otros son muy remotas.

Una alternativa más realista es el acuerdo entre las partes para que una se haga con el porcentaje del resto, y pase así a ser el único propietario del inmueble, o bien para vender la totalidad a un tercero. La última opción, cuando no hay posibilidad de entendimiento, es el cese del régimen proindiviso.

En este caso, el procedimiento a seguir pasa por ir a juicio –con el consecuente gasto en abogados y procuradores–, por la tasación del inmueble por parte de un letrado contador partidor y su posterior venta en subasta judicial. «Es un procedimiento caro», advierte Lourdes Alboreca, de Alboreca Abogados de Vivienda (AVV), que recomienda a las partes en conflicto «llegar a un acuerdo entre ellos, ya que el juicio implica muchos gastos y la subasta supone menos beneficios por la venta del inmueble de los que ofrecen los precios del mercado».

Una solución profesional

Para aquellos que no quieren complicaciones, existen ya empresas que se dedican a la compra de inmuebles «por partes». «Los clientes agradecen la rapidez de nuestra gestión», declara Juan Luis Nieves, gerente de Proinmobiliaria. Estas sociedades dan tranquilidad a sus clientes y aprovechan su necesidad de dinero para hacerse con inmuebles de una forma más fácil y, normalmente, barata.

Una casa con valor sentimental

Joaquín L. P. Heredero

«Al final iremos a juicio»

Joaquín L. P. ha heredado una casa de campo con un terreno de 1.000 metros cuadrados situada en los Picos de Europa. Pero no es el único. Desde la muerte de su padre, comparte la propiedad con su viuda, una «mala mujer», según él. «Ella se ha instalado en la casa definitivamente, porque sabe que mientras esté allí yo no voy a aparecer –afirma resignado–, pero la casa también es mía».  Asegura haber intentado la compra de la otra parte, la venta de la suya a su madrastra y el acercamiento de posturas para facilitar la venta a un tercero. Intentos que se han topado siempre con la negativa de la mujer. «Al final iremos a juicio y perderemos los dos una casa con mucho valor sentimental, pero ya no me queda otra posibilidad», sentencia.

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