La primera película del director belga Vanja d'Alcantara, 'Más allá de las Estepas', rinde homenaje a los polacos que, en los comienzos de la década de los 40 del pasado siglo, fueron deportados por los rusos a los confines del país, donde se les sometió a trabajos forzosos.

'Más allá de las Estepas', que se proyecta este miércoles en la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), donde compite por la Espiga de Oro, erige a la joven Nina en protagonista de una tragedia padecida por cientos de polacos a quienes, entre los años 1940 y 1941, el ejército ruso deportó a Siberia y otras zonas del país.

Casada con un oficial del ejército polaco y madre de un bebé, Nina es trasladada, junto a otras tantas mujeres, a un 'soviet' ubicado en medio de la estepa donde se verá obligadas a trabajar en penosas condiciones sin posibilidad de huida.

Los problemas comienzan cuando Anton, el hijo de Nina, quien siempre espera la llegada de la primavera para poder abandonar su reclusión, cae enfermo de disentería y, ante la falta de medicamentos para poder dispensarle, se ve obligada a pedir a sus captores que la permitan acudir en busca de un remedio para la enfermedad.

Custodiada por tres hombres de la zona que ni siquiera hablan el mismo idioma que ella y tras los esfuerzos hechos para alcanzar su objetivo, Nina consigue la medicación para curar a su hijo aunque, a su llegada, se encontrará con una amarga sorpresa.

La invasión alemana y los consiguientes tratados de paz rubricados entre Polonia y Rusia posibilitan la amnistía de las mujeres que, sin embargo, son obligadas a continuar con sus trabajos en favor, esta vez, de la lucha de ambos aliados contra el enemigo común.

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