El presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC), Santiago Grisolía, ha puesto de manifiesto el retraso que arrastra el proceso de renovación de miembros del órgano consultivo, al tiempo que ha hecho notar que la entidad "necesita más músculo", ya que, "desgraciadamente, hay compañeros que no se encuentran bien".

Grisolía ha señalado, en una entrevista concedida a Europa Press, que "no sabe nada" de cuándo podría retomarse la negociación para la designación de los integrantes del CVC. "No sabemos nada aunque hemos preguntado varias veces", ha puntualizado.

A pesar de que en abril de 2009 se dijo que los grupos parlamentarios habían decidido iniciar los contactos para renovar a nueve de los consejeros y cubrir dos vacantes, el retraso continúa y, "mientras tanto la gente se va poniendo enferma o se muere", ha incidido Grisolía, en referencia al fallecimiento de Eduardo Primo Yúfera y Juan Ferrando Badía.

Además, el máximo responsable del CVC ha puesto énfasis en que la institución "necesita más músculo porque algunos de los compañeros no están bien" y esto es "importante porque se pone un peso mayor" en el resto.

El Consell Valencià de Cultura se compone de 21 miembros, elegidos por mayoría de dos tercios del número de derecho de diputados de las Corts Valencianes y nombrados por el presidente de la Generalitat entre personas de prestigio o de reconocido mérito intelectual dentro el ámbito cultural valenciano propuestas por los grupos parlamentarios.

Los miembros del CVC son nombrados por un periodo de seis años y pueden ser elegidos nuevamente. Tienen derecho a asistir, con voz y voto, a las reuniones del pleno y a las de las comisiones a las que pertenecen; y con voz pero sin voto, al resto de comisiones.

El presidente del gobierno valenciano nombra por decreto al presidente del CVC entre sus miembros, tras la audiencia previa de estos, y también decreta la separación del cargo.

Por otro lado, el profesor ha subrayado que los espacios verdes son "fundamentales" para la ciudad de Valencia y ha expresado su "preocupación" por la conservación de áreas como la Alameda o el jardín anexo al Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM).

Así, se ha mostrado contrario a la eliminación de masa arbórea en el 'cap i casal'. "No sé por qué a la gente no le gustan los árboles", se ha preguntado.

En concreto, se ha referido al jardín del antiguo Hospital, que se encuentra junto al MuVIM, y a la posibilidad de que se incluya un graderío. "En ese hospital estuvo Cajal y una serie de gente impresionante, es el jardín del antiguo Hospital, y quitar cosas y árboles no nos parece bien", ha dicho Grisolía, que ha apostillado, no obstante, que "cada uno tiene sus opiniones".

De igual modo, el científico ha recalcado su interés y el del CVC por el Paseo de la Alameda y ha apuntado que "con el nuevo Ayuntamiento allí cada vez va a ser más necesario un aparcamiento y los únicos sitios son la Alameda o Blasco Ibáñez". Grisolía ha recordado en este sentido los dictámenes realizados por el CVC sobre la posibilidad de peatonalizar la zona y ha avanzado que la institución continuará haciendo informes sobre este tema.

Además, el máximo responsable del organismo cultural se ha referido a la posición del CVC sobre el Jardín de Monforte, al que dedicó un informe en el que recomendaba la sustitución de la tapia del jardín en algún punto mediante la apertura de una o dos puertas adicionales para hacer más accesible este espacio a los ciudadanos. "Cuanta más gente se pueda beneficiar de un jardín mejor, y eso no se ha entendido por algunos", ha dicho.

Colegio de la seda

Pero Santiago Grisolía ha animado también ha activar la recuperación de otros bienes patrimoniales, en concreto ha incluido entre los de mayor urgencia el Colegio Mayor de la Seda, puesto que ha recordado el papel de la ciudad en la antigua ruta sedera.

"Me interesa mucho, hemos tenido reuniones con algunos de los representantes de esta entidad y seguiremos trabajando", ha aseverado.

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