Justo Aznar, director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, considera que "no es honrado utilizar las células madre embrionarias como señuelo para la curación de enfermedades" y además ha advertido del "gran peligro" de las células madre embrionarias, "puesto que no está nada controlado el riesgo de desarrollar tumores en los pacientes que participan en los estudios".

Este experto ha sido el encargado de pronunciar la lección magistral en la apertura de los cursos de verano de la Universidad Católica de Valencia, que esta institución organiza por primera vez en Santander.

Durante la conferencia, titulada 'Utilidad clínica de las células madre: ¿realidad o ficción?', Aznar ha asegurado que es bastante "improbable" que los ensayos clínicos con células madre embrionarias lleguen a aplicarse algún día en seres humanos.

"A pesar de lo que muchos se esfuerzan en hacernos creer, actualmente sólo hay un ensayo clínico en el mundo, concretamente en Estados Unidos, en el que se utilizan células madre embrionarias con finalidades terapeúticas. El resto son experimentos, pero no ensayos clínicos propiamente dichos", una cifra que contrasta con los 2.500 ensayos que, según Aznar, tienen como base células madre adultas.

Por ese motivo, el médico valenciano ha recalcado que "no es honrado utilizar las células madre embrionarias como señuelo para la curación de enfermedades". Además, Justo Aznar ha advertido del "gran peligro" de las células madre embrionarias, "puesto que no está nada controlado el riesgo de desarrollar tumores en los pacientes que participan en los estudios".

En contraposición, el director del Observatorio de Bioética de la UCV ha apelado a la "bondad ética" de la reprogramación celular, una técnica considerada como uno de los avances científicos más importantes en la investigación con células madre, que permite crear células similares a las embrionarias a partir de células adultas, sin necesidad de destruir embriones.

Esta es, según Aznar, la "gran esperanza" en la medicina regenerativa, porque permitirá que se pueda "reprogramar" una simple célula de la piel de una persona, por ejemplo, para obtener células sanas que permitan curar algún órgano dañado de ese mismo enfermo.

En palabras de Aznar, trabajar con células madre adultas en lugar de células madre embrionarias es "más fácil, más barato y ético". Por ello ha concluido que "el sentido común dicta que éste debe ser el camino que debe seguir la medicina regenerativa para llegar a convertirse en la vanguardia en el cuidado de la salud en el siglo XXI".

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