FIB: tú, a Julián Casablancas; yo, a Ilegales

  • Julián Casablancas calentó la segunda jornada del FIB con los temas de The Strokes, y la enfrió con sus nuevas composiciones.
  • Vampire Weekend o Yacht & The Straight Gaze ofrecieron algunos de los conciertos más divertidos de la noche.
  • FOTOGALERÍA: Personajes del FIB.
Yacht & The Straight Gaze triunfan en el escenario FIB Club.
Yacht & The Straight Gaze triunfan en el escenario FIB Club.
C. H.

La segunda jornada de FiB comenzó el viernes con un silencio inquietante. Desangelado. Allí, un pequeño grupo de fibers británicos cenaba prematuramente en el fish & chips que el festival ha estrenado para esta edición; allá, otro grupo de nacionalidad inclasificable miraba el mercadillo de ropa que, ahora, es mucho más reducido. Alondra Bentley, perteneciente a esa nueva hornada de cantautoras folk que capitanea Russian Red, desgranaba sus baladas ante un pequeño público que, cobijado en la sombra (las carpas han desaparecido), parecía no tener prisa ni manoseaba nerviosamente la hoja con los horarios para conocer cuál sería la próxima actuación.

Casi tres horas después, Sr. Chinarro, un abanderado del indie patrio y estrofas surrealistas, se enfrentaba a un auditorio vacío que hacía vaticinar lo peor. Finalmente la sangre no llegó al río y el español, que ese día sonaba con más potencia que en otras ocasiones, la voz y los ritmos claros y reconocibles, logró que unos centenares de fibers se acercaran para aplaudir su concierto.

No fue hasta la llegada de Julian Casablancas, largo flequillo negro y atuendo del mismo color, que los seguidores británicos -dicen que más de la mitad del público que ha comprado la entrada- comenzaron a aflorar en manadas del área donde se ubica el camping gratuito. El líder de The Strokes fue vitoreado cuando interpretó los temas de la banda que le había encumbrado -no pudieron ser todos, sólo aquellos de los que él tiene derechos-. No tanto con las nuevas canciones compuestas en solitario. Éstas tuvieron una fría recepción. El concierto resultó irregular.

Mientras, a unos metros, los veteranos Ilegales reunía a una parte sorprendentemente numerosa del público nacional. A Jorge Ilegal, como luego confesó, el directo se le quedó corto. Este músico, que presume de llenar recintos fuera de España -próximamente tocará en Central Park- regaló un sonido intachable y una lección de elegante macarrismo mientras entonaba éxitos de los 80 como Eres una puta o Destruye.

Los españoles que prefirieron no quedarse hasta el final de su directo y curiosear por el escenario donde tocaba Mumford & Sons, pudieron descubrir qué es lo que ahora enamora a los festivaleros europeos no mediterráneos. Estos parecen haber prescindido hace tiempo de las propuestas oscuras y hurañas, y ahora se despendolan y bailan con brincos los sonidos pop folk country de esta banda divertida y bucólica. O el afropop feliz de Vampire Weekend, que cumplió su papel de cabeza de cartel con buena nota pese al escepticismo de la prensa española.

Entre las curiosidades de la noche, la de JJ. El componente masculino del dueto decidió desertar del escenario tras tocar unos acordes y besar y acariciar el cuerpo de la cantante. Ante esto, Elin, la solista, provista con una buena cantidad de sonidos enlatados, decidió proseguir su concierto en formato karaoke.

Por su parte, Yacht & The Straight Gaze ofrecieron uno de los directos más divertidos de la velada, así como una lección de baile gatuno y actitud.

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