Así trabaja un inspector de Consumo para detectar los engaños de los comercios

  • 20 minutos.es acompaña a un inspector en su ronda diaria para detectar los engaños de los comercios madrileños.
  • Si el inspector encuentra alguna irregularidad, el comercio se expone a una multa de hasta 30.000 euros.
El inspector (izquierda) comprueba que todo está en orden.
El inspector (izquierda) comprueba que todo está en orden.
JORGE PARÍS
El inspector (izquierda) comprueba que todo está en orden.

José Javier baja por la Gran Vía mirando los escaparates. Cuando llega a la tienda de ropa situada en el número 51 se para frente a la puerta, comprueba que tiene puestos los carteles de rebajas y entra al comercio. Echa una rápida ojeada al interior y se dirige al mostrador.

Parece un cliente más. La dependienta le pregunta qué desea y llega la sorpresa: "Buenos días, soy José Javier García Reinoso, inspector de Consumo del Ayuntamiento de Madrid", dice mientras enseña su tarjeta. "Veo que están ustedes de rebajas. Vengo a hacer una inspección. ¿Podría hablar con el encargado?", añade. Al instante, abre su carpeta y comienza a hacerles un examen sorpresa. "Al principio es violento, los comerciantes se ponen nerviosos, a nadie le gusta que le inspeccionen, pero si está todo en regla no hay por qué temer nada", explica el inspector. David, el encargado de la tienda, ha preparado "a conciencia las rebajas para que no haya ningún error", pero dice que aún así no puede evitar los nervios: "Esto impone".

Hasta 3.000 euros de multa

Sus nervios están justificados, ya que, si el detective encuentra alguna irregularidad, el comercio se expone a una multa de hasta 3.000 euros. José Javier se fija en todo: pide la licencia de actividad, mira si la tienda exhibe las fechas de la campaña, comprueba que las etiquetas incluyan el precio original y el rebajado, solicita las hojas de reclamaciones, supervisa los tiques de compra para ver si cumplen los requisitos y verifica que los consumidores tengan a la vista toda la información sobre arreglos, descuentos o devoluciones. Todo eso en media hora.

Cuando acaba el examen, el encargado y los dependientes respiran aliviados: "Todo está en orden. No hay ningún problema", les dice el inspector. Por esta vez, su comercio se ha librado del expediente. Pero no les conviene relajarse mucho. "La mayoría de las infracciones se cometen sin ánimo de engañar, por descuidos", advierte José Javier.

Infracción en una de cada cinco tiendas

Los comercios madrileños engañan cada vez menos a sus clientes. En la campaña de rebajas de 2009 (últimos datos del área municipal de Economía) se detectaron irregularidades en una de cada cinco tiendas inspeccionadas (el 21%). Un año antes se expedientó a una de cada tres (el 32,8%). El 7% de los comercios no indicaban la fecha de rebajas, el 5,8% no exhibían el precio inicial y el rebajado, y el 4,8% aplicaban descuentos a menos de la mitad de los artículos.

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