El capitán del Prestige.
Apostolos Mangouras, capitán del Prestige. ARCHIVO

La Fiscalía ha pedido 12 años de prisión para el capitán del buque Prestige, Apostolos Mangouras, y que indemnice al Estado español con 1.974,54 millones de euros, de forma solidaria con las aseguradoras del barco, por los daños causados por la 'marea negra' derivada del hundimiento del petrolero en 2002.

En el escrito de la fiscalía, según fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, se pide también una indemnización de 172,86 millones de euros para administraciones, entidades y particulares de España; y 86,36 millones para el Estado francés y para administraciones, entidades y particulares de ese país.

Imputan a Mangouras un delito contra el medio ambiente y otro de daños en espacio natural protegidoEstas indemnizaciones suman 2.233 millones de euros y, según indicaron fuentes de la Fiscalía, esta petición es todavía "a la baja" y probablemente aumentará. Las aseguradoras son The London Stamship Owners' Mutual Insurance Association Ltd, a través de sus gerentes, A. Bilbrough & Co. Limited", y Mare Shipping Inc y Universe Marine.

El escrito de acusación de la Fiscalía fue presentado ante el Juzgado de instrucción número 1 de Corcubión, encargado del asunto, y en él se pide la apertura del juicio oral, que previsiblemente podría comenzar este año, ante la Audiencia Provincial de A Coruña contra Mangouras, de nacionalidad griega.

La Fiscalía imputa a Mangouras un delito contra el medio ambiente por el que pide una pena de pena 7 años de prisión, una multa de 40 meses con una cuota/día de 24 euros y su inhabilitación para ejercer como capitán de buque durante 5 años. Asimismo, le imputa un delito de daños en espacio natural protegido por el que reclama que se le imponga una pena de prisión de 5 años y una multa de 20 meses con una cuota/día de 24 euros.

El abogado de Mangouras, el bilbaíno José María Ruiz Soroa, indicó que todavía no ha recibido el escrito de acusación de la Fiscalía pero que su intención es pedir la "absolución" y la "presunción de inocencia" de su cliente.

El Prestige fue remolcado lejos de la costa gallega, por decisión de las autoridadesEl macrojuicio, que podría celebrarse en los próximos meses en A Coruña, deberá determinar las responsabilidad del accidente registrado el 13 de noviembre de 2002 al hundirse el Prestige, un monocasco cargado con 77.033 toneladas de fueloil, con bandera de Bahamas, que envió una llamada de socorro a las 14.15 horas cuando navegaba frente a las costas gallegas debido a la ruptura de uno de los tanques en un momento de tormenta, por lo que perdió parte de su carga y tuvo problemas de estabilidad.

Dos helicópteros acudieron a sus proximidades y evacuaron a 24 de los 27 tripulantes, de manera que permanecieron a bordo el capitán Mangouras, de 73 años, que fue detenido y posteriormente liberado tras depositar una fianza de 3 millones de euros, así como el primer oficial y el jefe de máquinas.

El buque, procedente de San Petersburgo (Rusia) y que se dirigía a Gibraltar, tras sufrir el accidente fue remolcado lejos de la costa gallega, por decisión de las autoridades, y finalmente el 19 de noviembre de 2002 se partió en dos y a las 10.45 horas se hundió la popa y a las 15.45 la proa a profundidades de unos 3.500 metros, aunque continuó vertiendo durante días el crudo.

La 'marea negra' que movilizó a miles de voluntarios para limpiar el 'chapapote' de las playas, afectó sobre todo a las costas de Galicia y en menor medida a otras zonas de España y Francia.

Las supuestas faltas del capitán

El fiscal incide en su escrito, en relación con el accidente que provocó la marea negra, en la "falta de funcionamiento de una pieza importante", como es la denominada 'Master Valve', que "fue repetidamente advertida hasta dos días antes del siniestro" por el jefe de máquinas, "sin que tal pretensión fuera atendida", precisa.

A esto añade que el "buque presentaba otras deficiencias, no menos importantes", que "describen una evidente falta de cuidado y atención en su estado general y en elementos necesarios". También incide en que la estructura principal del buque "se encontraba seriamente debilitada", pues a su edad, más de 26 años, "se unía un deficiente mantenimiento general y un uso que había agravado tal condición".

"Tales y notables deficiencias estructurales eran plenamente conocidas por el acusado, pues habían incluso sido detectadas con anterioridad en buques gemelos o de similares características, y habían sido la causa de siniestros tan notorios como el del Castor o el del Erika", recuerda.