El salario medio que ganan los casi 900.000 inmigrantes que viven en la Comunidad de Madrid es de 783 euros. De esa cantidad, los extranjeros envían a sus países de origen el 26%, es decir, 203 euros. Para llegar a fin de mes, por tanto, la población foránea sobrevive con 580 euros.

Este es uno de los datos del estudio Aspectos económicos de la inmigración en la Comunidad de Madrid que presentó ayer la Consejería de Inmigración. El informe se elaboró con una muestra de 1.200 entrevistas a inmigrantes en edad laboral.

Como viene ocurriendo desde hace algunos años, el servicio doméstico es el sector que más empleo ofrece a este segmento de la población, aunque la hostelería y la construcción también son nichos laborales.

El 29% de los inmigrantes siente que su trabajo es inferior a su formación académica. Ello ocurre especialmente con la colonia colombiana, un 13% de la cual asegura tener estudios medios y otro 16% formación superior.

En cuanto a la vivienda, sólo el 12% de los extranjeros son propietarios de un piso, y más las mujeres, aunque no está clara la razón de esta tendencia. La media total de habitantes por casa es de 4,4.

Los inmigrantes residentes en Madrid, según el estudio, llevan viviendo en España una media de 5,6 años. Actualmente suponen el 15% de la población, es decir,  881.000 personas.

Una población joven

Distribución por sexo: De la población estudiada el 52,2% son mujeres y el 47,8%, hombres.

Edades: El grueso de la población inmigrante tiene entre 25 y 44 años. La media es de 34 años.

Estudios: El 43,2% afirma que ha completado los estudios de secundaria. El 23,8% sólo estudió la primaria.

Servicios públicos: Sólo el 34% de la población hace uso de la educación y la sanidad pública.

«Hago lo que puedo para no salir a pedir dinero»

Euphrasie Dale

Costa de Marfil. Desempleada. 35 años.

«Llegué a España en 1.999. Yo era bailarina de danzas tradicionales en mi país y cuando vine aquí tuve que ponerme a trabajar en una peluquería y cuidando niños. La verdad es que me gustaría tener una vida mejor, pero ahora ni siquiera estoy trabajando. Tengo papeles, vivo de alquiler en una habitación y mi familia vive en Costa de Marfil».

Altagracia Duval Medina

República Dominicana. Desempleada. 46 años.

«Lo más difícil de vivir en España es conseguir vivienda y trabajo estable. Yo llegué en 1.991, vine sola y dejé a mis hijos allí. Ahora dos de ellos están aquí conmigo. Desde 2001 estoy buscando trabajo, sólo hago cosas esporádicas limpiando casas. Estoy sobreviviendo como puedo para no tirarme a la calle a pedir dinero».

Jorge Cajahuisca

Ecuador. Obrero. 42 años.

«Trabajo en la construcción, aunque no tengo papeles porque me los denegaron en el último proceso de regularización. Aquí se gana mejor que en Ecuador, pero la verdad es que yo quiero volver porque extraño mucho mi tierra. Mi mujer paga unos 600 euros por la hipoteca de un piso que compró en Puente de Vallecas».