Un televisor muestra una foto de Riboberto Alpízar
Un televisor muestra una foto de Riboberto Alpízar Reuters

Rigoberto Alpízar, un costarricense nacionalizado estadounidense que dijo tener una bomba en su bolso de mano, fue abatido el miércoles por un agente federal en el aeropuerto de Miami, en la pasarela cubierta de acceso al aparato hacia la que huyó, momentos antes de despegar el avión en el que iba a viajar con destino a Orlando (Florida).

La policía confirmó que no había encontrado ninguna bomba en el equipaje del pasajero, muerto a causa de los disparos y quien según algunas fuentes padecía trastornos mentales, y excluyó que se tratara de un caso relacionado con terrorismo.

Una actuación de "libro de texto"

El portavoz de los agentes aéreos, Dave Adams, dijo también que ambos llevaban en servicio desde 2002 y que en los hechos acaecidos siguieron una actuación de "libro de texto".

Indicó que ambos han sido suspendidos de empleo pero con sueldo y recordó que en cualquier tiroteo en el que estén implicados las fuerzas de seguridad encargadas de hacer cumplir la ley, "hay que llevar a cabo una investigación interna".

Interrogantes sobre el rigor policial en EE UU

La muerte del pasajero por disparos de agentes especiales abre interrogantes sobre las estrictas medidas de seguridad implantadas en los aeropuertos de Estados Unidos para luchar contra el terrorismo.

Familiares y testigos se declararon el jueves "atónitos" ante la "lamentable" muerte de Rigoberto Alpízar.

No creo que debieron dispararle. Espero que no hayan cometido un error

Por su parte, John McAlhany, pasajero del vuelo 924 de American Airlines, en el que produjo el suceso, afirmó que no creía que Alpízar "estuviera armado ni que tuviera una bomba". "No creo que debieron dispararle. Espero que no hayan cometido un error", agregó McAlhany, quien como muchos de los 118 pasajeros del avión se quejó además por el excesivo rigor de las autoridades, que los mantuvieron "horas inmovilizados con las manos sobre la cabeza".

Las declaraciones de otros pasajeros indican que el hombre no dijo que tuviera una bomba

Las declaraciones de otros pasajeros después del incidente indican también que el hombre no dijo que tenía una bomba antes de ser tiroteado, sino que estaba en un estado de extrema agitación.

Mike Irizarry señaló a canales de TV locales que solamente oyó a Alpízar gritar que tenía que abandonar el avión, y que lo vio levantarse y correr por el pasillo del aparato hacia la salida.

Otra testigo, Mary Gardner, agregó que vio cómo Alpízar corría "frenéticamente" hacia la salida del avión y que escuchó a una mujer gritar: "Es mi esposo. Es bipolar".

En San José de Costa Rica, Carlos Alpízar, el padre del infortunado, lamentó que su hijo muriera acribillado como si fuera un delincuente.

La Casa Blanca defiende a los agentes

La Casa Blanca salió al paso de las críticas y defendió el jueves el comportamiento de los agentes al considerar que estos actuaron "de manera adecuada a su entrenamiento". "No creo que nadie quiera ver que se llega a una situación como ésta, pero los agentes parecen haberse comportado de acuerdo con el entrenamiento exhaustivo que habían recibido", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

Tanto el presidente costarricense, Abel Pacheco, como su ministro de Exteriores, Roberto Tovar, anunciaron que su Gobierno solicitará un informe a las autoridades estadounidenses.

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