El secretario británico de Irlanda del Norte, Paul Murphy, amenazó con privar de sus asignaciones a los diputados del partido católico en el Parlamento, en castigo por una serie de crímenes que se atribuyen al Ejército Republicano Irlandés, del que es el aliado político.

Murphy estuvo a punto de apartar al cada día más acosado Sinn Fein del proceso de paz de la provincia británica, que aseguró se ha visto 'gravemente dañado' por la supuesta criminalidad del IRA.

Además dio al partido hasta el próximo martes para que se defienda, antes de tomar una decisión definitiva sobre las sanciones.

El político del Sinn Fein Alex Maskey aseguró que su formación no tiene lazos con el mundo del crimen y que son víctimas de unas calumnias con motivación política.

'Paul Murphy no tiene un solo voto en Irlanda', dijo en un comunicado. 'No tiene derecho de discriminar a unos políticos irlandeses elegidos democráticamente. Estas acciones son una distorsión de la democracia'.

Las críticas a su partido aumentaron desde que el sorprendente robo de 26,5 millones de libras esterlinas de un banco de Belfast el pasado mes de diciembre se atribuyera al IRA.

Tanto la banda como el Sinn Fein han negado estar involucrados, pero un informe publicado a primeros de mes por una comisión independiente que controla la actividad paramilitar en Irlanda del Norte dijo que altos cargos del partido autorizaron el golpe.

/Por Paul Majendie/