Lula
Lula con Ahmadineyad, a su llegada a Teherán en lo que es una de las visitas internacionales más esperadas. EFE

El presidente brasileño, Lula Da Silva, inició este domingo una visita oficial a Irán, considerada clave para la posible solución del conflicto nuclear que enfrenta a Irán y la comunidad internacional.

El mandatario sudamericano fue recibido esta mañana por su colega iraní, Mahmud Ahmadineyad, en el palacio presidencial Motahari, en el centro de la capital, donde bajo un radiante sol escucharon los respectivos himnos nacionales y pasaron revista al batallón de la Guardia Protocolaria.

Brasil contribuiría con ingenieros y repuestos e Irán con la experiencia en perforación Después, abandonaron los jardines para departir en el interior de una de las salas palaciegas, acompañados de sus respectivas delegaciones. En la agenda bilateral, destaca, sobre todo, el deseo de ambos países de avivar la cooperación económica y comercial, en particular en el sector energético.

Fuentes brasileñas han indicado que ambas naciones podrían firmar un memorando de entendimiento que serviría de llave a las empresas brasileñas para entrar en la urgente modernización del sector petrolero iraní.

Mientras que Brasil podría contribuir con ingenieros y repuestos, Irán ofrecería al país sudamericano su amplia experiencia en la perforación de pozos, agregaron las fuentes. Además, Irán podría abrir la puerta a Brasil a la inversión en el sector del refinado.

"Una última opotunidad"

Sin embargo, es la capacidad de negociación de Lula como mediador internacional lo que ha desatado la mayor expectación en torno a su visita. Las grandes potencias mundiales perciben el viaje como la última oportunidad de hallar una solución diplomática al conflicto nuclear y evitar las sanciones al régimen iraní.

Estados Unidos, secundado por otros países intenta consensuar una nueva batería de sanciones
Países como Estados Unidos y el Reino Unido acusan al régimen iraní de ocultar, bajo su programa atómico civil, otro de naturaleza clandestina y aplicación bélica cuyo objetivo sería la adquisición de un arsenal nuclear, alegación que Teherán rechaza.

El pulso se ha agravado en los últimos seis meses, después de que Irán pusiera trabas a una oferta de intercambio de combustible nuclear para su reactor civil y comenzara a enriquecer uranio al 20 por ciento por sus propios medios.

Desde entonces, Estados Unidos, secundado por países como Francia, el Reino Unido o Alemania intenta consensuar una nueva batería de sanciones. Irán, por su parte, ha trabajado en el seno del propio Consejo de Seguridad para tratar de integrar en la resolución de la polémica a los diez miembros no permanentes del citado Consejo.

Evitar las posibles sanciones

China, único país con derecho a veto que alberga reticencias, mantiene una posición ambivalente. Turquía y Brasil, en principio contrarios a las medidas punitivas, se han erigido en mediadores, un papel que ha despertado suspicacias, en particular entre la Administración estadounidense, que se ha mostrado "escéptica".

El objetivo de Lula es convencer a Ahmadineyad de que ceda en su desafíoEn este sentido, la presencia de Lula en la capital iraní se percibe como una apuesta fuerte que encierra un importante riesgo diplomático. Según fuentes de la delegación brasileña, el objetivo de Lula es convencer a Ahmadineyad de que ceda en su desafío a la comunidad internacional.

Ello se traduciría en más transparencia, mayor libertad para las inspecciones internacionales y una decidida declaración en contra de las armas nucleares, agregaron. Delegados brasileños explicaron que a corto plazo, el deseo del presidente sudamericano es evitar la amenaza de sanciones al régimen iraní que promueve Estados Unidos y que podrían ser impuestas el próximo junio.

Como primera medida para desenmarañar el nudo gordiano, Lula podría proponer a Irán que acepte la oferta de intercambio nuclear hecha el pasado 23 de noviembre por Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido.