Barrera de protección en la costa de Luisiana.
Fotografía facilitada por Greenpeace que muestra una bandada de pájaros junto a una de las barreras de protección instaladas a lo largo la costa. GREENPEACE

EE UU trabaja para frenar el vertido de petróleo en el Golfo de México, frente a las costas de Luisiana. Podría convertirse en uno de los mayores desastres ecológicos de la historia del país y las autoridades norteamericanas ya han declarado la situación de "catástrofe natural".

Lo que más preocupa es la incidencia del vertido en la vida marina de la zona, especialmente en las especies mamíferas y en la colonia de tortugas de mar.

Las barreras flotantes son insuficientesSe han desplegado barreras flotantes en unas 20 millas náuticas frente a las costas de Luisiana, pero son insuficientes por la especial geografía de la zona.

El delta del Misisipi es una región particularmente vulnerable, porque hay kilómetros de pantanos costeros a los que solo se puede llegar en barco.

Los expertos temen que la marea y el viento puedan llevar la capa de petróleo a hundirse profundamente en los pantanos, y a la reserva de fauna silvestre de Pass-a-Loutre, que se interna en el golfo. El simple hecho de llegar hasta las zonas afectadas puede llevar horas y, una vez en el lugar no hay tierra firme para pisar.



Estos pantanos costeros hierven de vida. Alimentados por los ricos sedimentos del Misisipi, rebosan de peces y crustáceos y abundan las ostras. Constituyen además una importante etapa para las aves migratorias.

Muerte por sofocación o hipotermiaLos mamíferos y los peces tienen otro problema: si su pelaje o su plumaje resulta manchado con petróleo pueden morir por sofocación o hipotermia. En una costa rocosa los voluntarios pueden capturarlos para limpiarlos, pero eso es más difícil en los pantanos.

El vertido va a afectar a la industria pesquera y turística de la zona. Los criadores de camarones de Luisiana ya han demandado ca la compañía BP, encargada de la explotación de la plataforma accidentada; exigen cinco millones de dólares.

Lo peor es que la plataforma sigue vertiendo crudo al mar; se estimada que cada día el mar recibe más de 800.000 litros de petróleo.