La Guardia Civil auxilia en un parto a un pareja que no llegó al hospital por un atasco

  • Los hechos se han producido sobre las 8.50 horas en la SE-30.
  • Fueron avisados de que vehículo en el que viajaba una mujer que estaba de parto no podía llegar al hospital porque estaba en un atasco.
  • Los servicios sanitarios fueron explicando por teléfono los pasos que había que seguir hasta su llegada al lugar diez minutos después.
Eduvigis posa con su hijo recién nacido junto a su marido Francisco y los agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Sevilla que le ayudaron.
Eduvigis posa con su hijo recién nacido junto a su marido Francisco y los agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Sevilla que le ayudaron.
EFE

Agentes de la Guardia Civil de Tráfico de Sevilla han ayudado este martes a nacer a un niño que vino al mundo cuando el vehículo en el que su madre viajaba hacia el hospital quedó atrapado en un atasco de circulación, según ha informado un portavoz del Instituto armado.

Los hechos se han producido sobre las 8.50 horas, cuando dos agentes de una patrulla de control de tráfico fueron alertados de que un vehículo en el que viajaba una mujer que estaba de parto no podía llegar al hospital porque estaba en un atasco de diez kilómetros en la SE-30, la carretera de circunvalación de la capital hispalense.

Según ha explicadoel agente que atendió a la mujer, llamado José Manuel, al acercarse a la SE-30 "el padre nos hizo un aviso de que llevaba a la señora de parto y no llegaba, por lo que decidimos darle escolta hasta el hospital", aunque al hacerlo por el centro de la ciudad para evitar el atasco "el niño dijo que ya estaba aquí y tuvimos que atenderle", ha añadido.

Otro de los agentes avisó mientras tanto a los servicios sanitarios, que, por teléfono, fueron explicando los pasos que había que seguir hasta su llegada al lugar diez minutos después, para atender a la mujer y al bebé y trasladarlos hasta un centro hospitalario, donde los visitaron a última hora de la mañana.

La madre del bebé, Eduvigis, ha explicado ya en su habitación que se puso "muy nerviosa", porque iban de camino y encontraron mucho tráfico, por lo que tuvo que pedir a su marido "que parara, que parara, que ya venía el niño, aunque él me decía que aguantara". "Ahora lo cuento como una anécdota -ha añadido la mujer-, pero me he agarrado tan fuerte a los guardias civiles que deben tener marcas en los brazos".

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