Eugenio G. DelgadoAño 2000. Desde esa fecha el mundo del deporte ha disfrutado de la presencia de superhombres que han derribado todas las barreras. El jamaicano Usain Bolt, el Relámpago, casi destroza la del sonido en lo Mundiales de Berlín’09, donde rebajó los récords de 100 y 200 metros hasta 9.58 s y 19.19 s, respectivamente. Michael Phelps jubiló el registro de Mark Spitz de siete oros olímpicos de 1972, colgándose ocho en Pekín 2008. El tenista suizo Roger Federer superó en 2009 el récord de 14 Grand Slams del estadounidense Pete Sampras.

Lance Armstrong tiene en su casa siete maillots amarillos del Tour de Francia, dos más que Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. El estadounidense regresó el año pasado para intentar ganar más. Otro que está de vuelta es el alemán Michael Schumacher. El número preferido del Káiser también es el siete, los mundiales de F1 que ganó (1994, 1995, 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004). Valentino Rossi ha sido nueve veces el más rápido del Mundial de Motociclismo (una en 125 cc, una en 250 cc, una en 500 cc y seis en MotoGP) y Sebastien Loeb, seis en los rallies (2004-2009).

Sainz, el caballero de la mala suerte, demostró que eso sólo es un tópico con su triunfo en el Dakar 2010, inaugurando el palmarés nacional en coches En esta jungla tan extremadamente competitiva, España ha vivido su década de oro. Nunca se habían juntado tantos y tan buenos deportistas. Diez años en los que se ha ganado de todo. Han aparecido pioneros como Fernando Alonso, Pau Gasol y Carlos Sainz, quienes han ganado donde no había ganado ningún español. El asturiano se convirtió en el primero en adjudicarse una carrera (24 de agosto de 2003, en Hungría) y un título mundial de F1 que, por ahora, son dos (2005 y 2006). Ya veremos cómo le va en Ferrari. El noi de Sant Boi se puso el anillo de campeón NBA en 2009. Y Sainz, el caballero de la mala suerte, demostró que eso sólo es un tópico con su triunfo en el Dakar 2010, inaugurando el palmarés nacional en coches.

En deportes en los que, tradicionalmente, sí hemos destacado, se han alcanzado cotas hasta ahora inexploradas. En tenis, Rafa Nadal, además de imponerse en cuatro Roland Garros, un Wimbledon y ser el n.º 1 del mundo 46 semanas entre 2008 y 2009, mordió el oro en Pekín y ha añadido un triunfo inédito para los españoles, el Abierto de Australia. En ciclismo, se ha producido el hecho inaudito de cuatro victorias consecutivas (Pereiro, Contador, Sastre y Contador) en el Tour de Francia. Además, Alberto Contador se ha convertido en el primer ciclista español en ganar Tour, Giro y Vuelta, y Samuel Sánchez logró el único oro olímpico en la prueba de ruta, en 2008.

Gemma Mengual no sólo ha hecho popular la natación sincronizada, sino que tiene 38 medallas El brillo femenino ha sido intenso, pero fugaz. Marta Domínguez se levantó de la caída que sufrió en Pekín cuando iba a ganar un medalla olímpica, con el oro mundialista en Berlín en los 3.000 obstáculos. Otra estrella es Gemma Mengual. No sólo ha hecho popular la natación sincronizada, sino que tiene 38 medallas, entre Mundiales, Europeos y las dos platas olímpicas de 2008.

La colectividad también ha protagonizado momentos brillantes. En fútbol, Fernando Torres, en 2008, le devolvió a la España del tiki-taka la Eurocopa, 24 años después. En 2010, toca el Mundial de Sudáfrica. Hasta Pelé ha señalado a la roja: «Es la favorita».

La canasta ha parido su mejor generación. Juntos, los Gasol, Navarro, Calderón, Garbajosa, Jiménez, Reyes, Ricky Rubio, Rudy Fernández y compañía se han impuesto en un Mundial (2006) y un Europeo (2009), e igualaron en Pekín la plata olímpica de 1984 de los Martín, Epi, Iturriaga, Sibilio, Solozábal, Corbalán, Romay... Las chicas fueron bronce europeo en 2009.

Con la raqueta, no sólo Nadal ha brillado. El equipo español ha levantado cuatro ensaladeras, en los años 2000 –con un joven Rafa de abanderado–, 2004, 2008 y 2009 como campeón de la Copa Davis. Y en balonmano, España es una potencia mundial: oro mundialista en 2005, plata europea en 2006 y bronce olímpico en 2000 y 2008 y en el Europeo 2000.

Este impresionante currículo, del que no puede presumir ningún otro país del mundo con tanta variedad El deporte es un espectáculo seguido por millones de personas a través de prensa, radio, Internet o televisión. Aún así, el fútbol sigue siendo el deporte rey. Aparte de la alegría de la selección, el balón ha producido dos fenómenos en esta década: el Madrid de los galácticos de Florentino Pérez, quien ha reunido por dos veces a varios de los mejores jugadores del mundo (Zidane, Ronaldo, Figo y Beckham, primero, y luego Cristiano Ronaldo y Kaká), y el Barça del sexteto. De la mano de Pep Guardiola, los culés hicieron triunfar el fútbol bonito en la Liga, la Champions, la Copa, el Mundialito, la Supercopa de España y la de Europa.

Este impresionante currículo, del que no puede presumir ningún otro país del mundo con tanta variedad, no debería ocultar las limitaciones, sobre todo, económicas, que sufren muchos deportistas. Una iniciativa como el Plan ADO, que se puso en marcha para los Juegos de Barcelona 1992, ha dado sus resultados y debería ser el camino a seguir, pero no el único. Para el ciclo de Londres 2012, los 417 deportistas olímpicos se repartirán en becas, según méritos, 51,3 millones de euros. Sólo así seguirán floreciendo también deportistas como Isabel Fernández (judo), María Vasco (atleta), David Cal (piragüismo), Joan Llaneras (ciclismo), Gómez Noya (triatlón) o Gervasio Deferr (gimnasia).