El obispo de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, se ha mostrado en desacuerdo con algunos puntos de la reforma en curso de la Ley de Extranjería la Unión Europea y España, como las restricciones en el legítimo derecho de reagrupación familiar, en línea ascendente, "que necesariamente afectarán al equilibrio y estabilidad de los inmigrantes y a sus posibilidades de integración armónica en la sociedad".

En una carta pastoral, el prelado guadalajareño ha criticado también que la prolongación del tiempo de "retención" hasta 60 días, de los inmigrantes "indocumentados" es "claramente una pena de privación de libertad, reservada a delincuentes, y en condiciones de difícil acceso por parte de servicios, como el religioso, exigido por el derecho fundamental de libertad religiosa".

Asimismo ha alertado de que con la modificación de dicha normativa la "discutible restricción de la hospitalidad, mermará necesariamente, por miedo a sanciones, la acogida fraterna, el acompañamiento desinteresado y la ayuda necesaria y oportuna".

Sánchez también condenó "las restricciones y limitaciones o las condiciones más gravosas, que se imponen a los extranjeros en determinadas condiciones para el acceso a la educación no obligatoria, a la vivienda y al derecho de justicia gratuita" derivadas de la aplicación de la nueva ley.

El obispo de Sigüenza-Guadalajara realizó estas manifestaciones al hilo de la audiencia, que el pasado 9 de noviembre, mantuvieron con el Papa Benedicto XVI en el VI Consejo Mundial de la pastoral para los emigrantes y refugiados, que con el título "Una respuesta pastoral al fenómeno migratorio en la era de la globalización" organizó el Consejo Pontifico que se ocupa de estos temas.

Aseguró Sánchez que el Santo Padre hizo notar una de las características actuales del fenómeno de las migraciones, que es que también la emigración se ha globalizado, afectando a casi todos los países del mundo, entre oros motivos a causa de la creciente "brecha económica entre los países pobres y los industrializados" y de la "crisis económica mundial, con el enorme incremento del desempleo".

Alertó también el Papa de las dificultades que encuentra el emigrante a llegar a otros países para ser acogido y para integrarse ordenadamente, consecuencia de "una sociedad basada fundamentalmente en el mero desarrollo material".

Según recordó el prelado de Guadalajara, el Benedicto XVI dijo que "hay que dar respuestas adecuadas a los grandes cambios sociales actuales, teniendo claro que no se producirá un desarrollo efectivo si no se favorece el encuentro entre los pueblos, el diálogo entre las culturas y el respeto de las legítimas diferencias".