José Manuel Barroso y Fredrik Reinfeldt
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel DurãoBarroso, y el primer ministro sueco y presidente del Consejo Europeo, Fredrik Reinfeldt. Olivier Hoslet / EFE

Los líderes de la Unión Europea (UE) han llegado este viernes a un acuerdo sobre la posición que los europeos defenderán en la próxima cumbre mundial sobre cambio climático, que se celebrará en Copenhague en el mes de diciembre. En concreto, los Veintisiete se han puesto de acuerdo sobre el problemático capítulo de la ayuda financiera a los países en desarrollo, a fin de apoyarles en sus esfuerzos y adaptaciones a la lucha contra el calentamiento global.

La Unión Europea tiene ya un mandato para Copenhague, una posición fuerte "La Unión Europea tiene ya un mandato para Copenhague, una posición fuerte y seguimos liderando" el proceso, ha asegurado el presidente de turno de la UE, el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt. "Ahora esperamos que otros nos sigan", ha añadido.

"Podemos decir a todo el mundo que estamos listos para Copenhague. Llevaremos este mensaje a Washington, a Nueva Delhi y a otras capitales", ha indicado por su parte el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, durante la rueda de prensa final de la cumbre comunitaria celebrada entre este jueves y viernes en Bruselas.

Los líderes europeos han reconocido finalmente que las medidas de lucha contra el cambio climático podrían costar a los países en desarrollo alrededor de 100.000 millones de euros anuales en 2020, de los que entre 22.000 y 50.000 millones de euros deberían proceder de la financiación pública internacional. El resto resultaría de la combinación de los esfuerzos de los propios países en desarrollo (mediante financiación pública y privada) y los ingresos del mercado de carbono.

Financiación urgente

El Consejo Europeo también ha "tomado nota" de los cálculos de la Comisión Europea según los cuales las naciones en desarrollo necesitarán una financiación anual urgente (2010-2012) de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, a la que contribuirán tanto la UE como "aquellos estados miembros que puedan, de acuerdo con su situación económica y financiera, con la parte que les corresponda equitativamente de esos gastos". Reinfeldt ha dejado claro en la rueda de prensa que esta primera ayuda será, pues, una "aportación voluntaria".

Los países del Este se mostraban reacios a financiar a los países en desarrollo La aportación de la UE a la financiación pública internacional no ha sido concretada, pero los Veintisiete sí que han dado pistas sobre la magnitud que podría tener, al señalar que todos los países del mundo -excepto los más pobres- deberán contribuir en función de "su responsabilidad por las emisiones mundiales y de su capacidad de desembolso, atribuyendo un peso considerable a los niveles de emisión".

Todas estas cifras sólo han podido ser acordadas a base de concesiones a los países del Este, que antes se mostraban reacios a financiar a los países en desarrollo para luchar contra la contaminación.