En un acto solemne presidido por los Príncipes de Asturias, el alcalde de Berlín, cuya ciudad recibió el Premio de la Concordia por la caída del Muro, manifestó su esperanza en que los hechos de hace 20 años supongan un referente en el mundo.

'Espero que este ejemplo aliente a muchas personas de este planeta a derribar los muros que aún existen en todo el planeta. Por eso necesitamos libertad, justicia y democracia. Queremos contar con un mundo en el que todas las personas puedan vivir en igualdad, paz y democracia', dijo Klaus Wowereit, recordando los hechos que cumplirán 20 años el 9 de noviembre y que llevaron a la reunificación de Alemania.

'Muchos berlineses se superaron a sí mismos en las semanas de la Revolución Pacífica. Ya se sabe que la fe en un futuro mejor es capaz de mover montañas y de ella nació mucha confianza que dio alas a las berlinesas y berlineses para vencer los problemas de la unificación. El Muro había cortado la vena vital de Berlín'.

Wowereit reconoció que Berlín siempre ha sido consciente de su historia, y habló del pasado nazi y del Holocausto.

Pero el alcalde, que estuvo acompañado en la entrega por sus dos antecesores - Walter Momper, alcalde cuando cayó el Muro y Eberhard Diepgen, regidor entre 1991 y 2001 - agregó que la ciudad está orgullosa de lo que ha conseguido.

'Berlín es una ciudad del cambio con una gran energía creativa. Las personas procedentes de más de 180 países crean un ambiente abierto y tolerante', aseguró.

El Príncipe de Asturias destacó en su discurso que el año que cayó el Muro se inauguró una época, más incierta e imprevisible, pero más humana y más libre.

'Hoy Berlín es una gran capital europea, símbolo sobre todo de esperanza: es amada por los jóvenes, es una referencia mundial para quienes apuestan por todo cuanto suponga cultura, creatividad y convivencia', declaró Felipe de Borbón.

El heredero destacó la época de grandes cambios que está viviendo la Humanidad y el desarrollo imparable de la globalización, que afecta y condiciona aspectos sustanciales de nuestra vida.

El príncipe Felipe tuvo una mención especial para el paro, que calificó como la consecuencia más dolorosa de la crisis económica, y que exige que los Estados faciliten la necesaria protección social y la implantación de medios para que los jóvenes y desempleados se integren en el mercado laboral.

SANIDAD Y EDUCACIÓN

El acceso universal a la educación y a la sanidad fueron dos temas presentes en la entrega de los Príncipe de Asturias, a la que asistió la Reina en el engalanado Teatro Campoamor de la capital asturiana, con las intervenciones de la directora general de la OMS, Margaret Chan, y el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Ramón Narro.

Chan, cuya organización recibió el Príncipe de Asturias de Cooperación, destacó en su discurso la necesidad de cooperación internacional en cuestiones de salud bajo las condiciones del siglo XXI, y puso el ejemplo de la actual pandemia, la gripe A H1N1, que se extiende por el mundo sin tener en cuenta el nivel de ingresos o las condiciones sanitarias de los países.

'Cuando el mismo virus llegue a todos los países quedarán en evidencia las grandes diferencias que existen en cada país en el campo de la salud' .

'Un mundo con tan grandes desequilibrios en el terreno sanitario no es un mundo seguro', manifestó añadiendo que a nadie se le debería negar la atención médica y agradeciendo el premio porque honra la necesidad de una mayor justicia a la hora de compartir los beneficios de los progresos médicos.

Chan repasó los retos actuales provocados por la globalización de estilos de vida poco saludables - provocando cardiopatías, cáncer y diabetes -, la aparición de enfermedades nuevas y la aceleración de su propagación y el hecho de que enfermedades como el vih/sida, malaria y tuberculosis no estén bajo control aún.

Por su parte, Narro, cuya institución recibió el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, reivindicó el derecho a la educación.

'La educación es vía de la superación humana, de la individual y la colectiva. Concebirla como un derecho fundamental es uno de los mayores avances éticos de la historia. Como bien público y social, la educación superior debe ser accesible a todos bajo criterios de calidad y equidad. Por eso duele que en el mundo de hoy, con sus grandes desarrollos, vivan cerca de 900 millones de personas que no saben siquiera leer y escribir', declaró.

El rector mexicano instó a aprovechar la actual crisis para revisar los valores que se transmiten a los jóvenes.

'El verdadero saber no es neutro, debe estar impregnado de compromiso social'.

El príncipe de Asturias de las Letras, el albanés Ismaíl Kadaré, destacó que obras como El Quijote hacían posible el milagro de la literatura: que en el siglo XX, cuando había una ruptura completa de relaciones entre su país entonces comunista y España, 'un caballero solitario, despreciando las leyes del mundo, cruzaba cuantas veces se le antojaba la frontera infranqueable'.

Otros galardonados fueron la atleta rusa Yelena Isinbayeva, campeona olímpica y plusmarquista mundial, Príncipe de Asturias de los Deportes, y el arquitecto británico Norman Foster, Príncipe de Asturias de las Artes, de quien Felipe de Borbón destacó el haber creado una arquitectura de vanguardia, plena de imaginación, comprometida con las nuevas tecnologías, la aventura estética y el medio ambiente.

Por último, el naturalista británico David Attenborough recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y el inventor de los teléfonos móviles, Martin Cooper, y Raymond Samuel Tomlinson, 'padre' del correo electrónico, fueron galardonados en la categoría de Investigación Científica y Técnica.