Pese a las garantías de Fischer, el presidente mantuvo silencio sobre el tratado. El futuro del texto está prácticamente en sus manos tras la aprobación irlandesa el pasado viernes pero no ha dicho cuándo lo firmará o si lo va a hacer.

Fischer reiteró tras unas conversaciones con los líderes de la UE que confiaba en que Klaus firmaría el tratado a tiempo para que sea ratificado a finales de año, pero no aportó nada que indicara que el presidente le había garantizado que lo haría.

'Estoy total y profundamente convencido de que no hay razones para la ansiedad en Europa. En la República Checa el problema no es si sí o si no, la cuestión es cuándo', dijo Fischer en una videoconferencia durante una rueda de prensa en Bruselas.

'Creo que todo está preparado para que la ratificación del Tratado de Lisboa sea completada totalmente por la República Checa a finales de año', dijo.

Un problema aéreo impidió a Fischer viajar a Bruselas, así que habló por videoconferencia con el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, el presidente del Parlamento Europeo Jerzy Buzek y el primer ministro sueco Fredrik Reinfeldt, cuyo país preside este semestre la UE.

¿GARANTÍAS DE KLAUS?

Sólo faltan las firmas de los presidentes polaco y checo para que entre el vigor el tratado, que esboza reformas en el proceso de toma de decisión en el bloque de los Veintisiete, crea una presidencia permanente y un responsable de política exterior con más competencias.

El presidente polaco, Lech Kaczynski, tiene previsto firmarlo pronto, pero la intenciones de Klaus son menos claras.

Klaus considera el tratado un paso hacia un súper-estado europeo en el que los diferentes países perderán soberanía, y está a la espera de que el Tribunal Constitucional checo se pronuncie sobre una querella presentada contra el tratado por un grupo de senadores.

Cuando se le preguntó por garantías de que Klaus firmaría el tratado, Fischer no contestó directamente.

Pero añadió: 'Todos los mensajes que he recibido indican que no existen motivos para que el presidente posponga su firma una vez que el Constitucional alcance una decisión'.

Barroso, Reinfeldt y Buzek dijeron que la UE no trataba de presionar a la República Checa.

Pero la ministra sueca de Exteriores, Cecilia Malstrom , viajará a Praga el jueves y el propio Buzek irá el viernes. Ninguno ha concertado citas con Klaus.