Cientos de miles de franceses piden un cambio de política social a Villepin

Cientos de miles de franceses, un millón según los sindicatos, menos de medio millón según la policía, se manifestaron el martes para pedir un cambio de política social al primer ministro, Dominique de Villepin, quien aseguró haber escuchado "el mensaje" de la calle pero no anunció ningún cambio.
Protestas contra el Gobierno en Marsella (Francia) durante la huelga de trabajadores.
Protestas contra el Gobierno en Marsella (Francia) durante la huelga de trabajadores.
Jean-Paul Pelissier / Reuters

A la luz de sus propias cifras, los sindicatos calificaron la jornada de éxito y pidieron al Ejecutivo "acciones concretas" para atender sus reivindicaciones sobre el empleo y el poder adquisitivo, sus dos reclamaciones de la jornada.

"Esperamos del Gobierno que sea más exigente con las empresas y que controle la utilización de los 22.000 millones de euros de ayudas que da todos los años, sobre todo para empleo y sueldos", afirmó el secretario general del sindicato CFDT, Francois Chéreque.

Los sindicatos se mostraron particularmente satisfechos de los 150.000 manifestaciones de París, los 100.000 de Marsella y los 50.000 personas de Burdeos, cifras que la policía rebajó a 30.000, 20.000 y 26.000, respectivamente.

Las huelgas, acompañadas de unas 150 manifestaciones en todo el país, incluido un desfile emblemático convocado esta tarde en París, convierten la jornada en un día negro en los transportes públicos.

Por la mañana había retrasos de entre casi dos horas y media hora en los aeropuertos parisinos de Orly y Roissy-Charles de Gaulle, respectivamente, en los que la Dirección General de Aviación Civil preveía la anulación respectiva de 175 y 212 vuelos.

En la empresa nacional de ferrocarriles, SNCF, la huelga era secundada por el 32,3 por ciento de los trabajadores esta mañana, según la dirección. El tráfico de los trenes internacionales era prácticamente normal, mientras que en torno al 60 por ciento de los trenes de alta velocidad circulaban y el 40 por ciento de los regionales.

El transporte urbano -metro, autobuses y trenes de cercanías- en París y otras ciudades estaba afectado, y el grado de parálisis dependía de las regiones.

En la región de París, donde afrontaba su primer test el acuerdo de "servicio garantizado" suscrito entre las autoridades municipales y las direcciones de la SNCF y la empresa municipal de transporte urbano, RATP, había alteraciones en ocho de las 14 líneas del metro y en varias líneas de trenes de cercanías, mientras que dos de cada tres autobuses y tres de cada cuatro tranvías transitaban.

Paros en todos los sectores

Muchas escuelas estaban cerradas; en Correos era del 15 por ciento a primera hora, pero también había paros en hospitales, las empresas eléctrica y gasista estatales, y en el sector privado los sindicatos proclamaban un alto número de convocatorias de paros.

Tres de cada cuatro franceses estiman justificado el movimiento social y el 62 por ciento considera "mala" la política económica del Gobierno

Casi tres de cada cuatro franceses estiman justificado el movimiento social, el 62 por ciento considera "mala" la política económica del Gobierno y un 75 por ciento se declara menos confiado en el futuro, según un sondeo del instituto BVA divulgado el martes.

Thibault dijo que esta jornada de movilización tendrá consecuencias si el Gobierno "no aporta las respuestas apropiadas", mientras su colega de Fuerza Obrera (FO), Jean-Claude Mailly, afirmaba que "no daremos quince días" al Ejecutivo de Villepin para responder a las reivindicaciones.

Cuatro meses después de su nombramiento al frente del Gobierno Villepin afronta su primera prueba social de gran envergadura

Cuatro meses después de su nom- bramiento al frente del Gobierno tras el rechazo de la Constitución europea en el referéndum de mayo, en el que el descontento y angustia social tuvieron un papel, Villepin afronta, pues, su primera prueba social de gran envergadura.

Un test que coincide con los problemas del Gobierno ante el explosivo conflicto generado por el plan de privatización de la naviera SNCM y su impacto en la situación en la isla de Córcega. Villepin, que se proclama como el apóstol del "crecimiento social" frente a la estrategia de "ruptura" preconizado por su rival y número dos del Gobierno, Nicolas Sarkozy, deberá mostrar su capacidad para responder, cuando apenas tiene márgenes de maniobra por el mal estado de las finanzas públicas y el escaso crecimiento.

Pero la medida estrella del plan de urgencia de Villepin por el empleo, el llamado contrato de nueva contratación que permite a empresas de hasta 20 trabajadores despedir al empleado durante dos años sin justificación, ha concitado la oposición unánime de los sindicatos y de la oposición de izquierdas.

Villepin responde

El primer ministro francés, Dominique de Villepin, afirmó que ha escuchado el mensaje de los cientos de miles de manifestantes que recorrieron las calles de las principales ciudades del país.  "He escuchado el mensaje que nos envían los franceses. Todo el Gobierno escucha el mensaje que nos envían los franceses. Queremos responder a sus inquietudes y aspiraciones. Quieren resultados y luchamos por ellos", aseguró Villepin.

Apostó porque la acción de su Ejecutivo permitirá tener el año próximo un crecimiento económico del 2,25 por ciento, lo que le permitirá poner en marcha su programa de "crecimiento social".

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