La Audiencia Nacional dictamina que Ágatha Ruiz de la Prada debe demoler la piscina y el embarcadero de su casa mallorquina

Ágatha Ruiz de la Prada, en una imagen de archivo.
Ágatha Ruiz de la Prada, en una imagen de archivo.
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Ágatha Ruiz de la Prada, en una imagen de archivo.

El diario mallorquín Última Hora ha publicado que la Audiencia Nacional ordena la demolición de dos zonas de Son Servera, la finca de la Costa de los Pinos propiedad de la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada. Se trataría, por un lado, de la piscina y la zona que la rodea; por otro, del embarcadero por el que se accede directamente al mar.

La aristócrata y diseñadora se quedó con esta mansión tras su separación del periodista Pedro J Ramírez en 2018, quien a su vez, la había comprado al académico Joaquín Calvo Sotelo. 

La diseñadora ha hablado de este asunto, que lleva años en litigio, con Vanitatis: "Es la historia interminable. Seguimos con juicios, con recursos, y son los abogados los que se encargan del tema. Por lo que sé, hay un recurso de casación en marcha y, por lo tanto, lo único que puedo decir es que llevamos años siendo portada de ese medio", aclara.

Cosima Ramírez acude al 'front row' de Ágatha Ruiz de la Prada en la 78ª edición de la MBFW
Cosima Ramírez, hija de Ágatha, es una de las propietarias de la casa mallorquina.
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Ruiz de la Prada cuenta la historia de esta piscina abocada a la desaparición. "La famosa piscina la recuerdo desde que era pequeña porque esta casa era de Joaquín Calvo Sotelo y veníamos aquí. En esa época no había Ley de Costas. Más adelante, se legalizó. No creo que haya una piscina en España con más permisos que la mía. Compramos la casa a la viuda y se mantuvo tal cual porque se suponía que no había ningún problema", recuerda.

Durante años, se mantuvo el derecho privado en vez de paso público de servidumbre, que era lo que reivindicaban el grupo ecologista que está detrás de la denuncia y el activista Jaume Sastre. Se interpusieron denuncias y demandas, y el proceso judicial continuó con sus plazos. 

La diseñadora es usufructuaria de la propiedad, cuya titularidad ostentan sus dos hijos, Cósima y Tristán. Una cesión que hizo la empresaria y diseñadora al separarse de Pedro J. Ramírez. La villa de la Costa de los Pinos forma parte del patrimonio que se repartió tras el divorcio. De ahí que sea Tristán el que haya presentado el recurso.

Tristán Ramírez.
Tristán Ramírez es el otro propietario y está a punto de convertirse en padre.
@tristan.j.ramirez (INSTAGRAM)

"No es verdad que sea la última oportunidad", continúa diciendo la diseñadora. "Haremos lo que digan los abogados. Más que agobiada, estoy acostumbrada. Si te digo la verdad, ahora de lo que estoy pendiente es de que me llame mi hijo Tristán para decirme que ha nacido el bebé. Estoy encantada de convertirme en abuela. Y mañana me voy al Baile de la Rosa (en Mónaco)".

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