El profesor de la Salle de Barcelona acusado de agresión sexual a su alumno e hijastro niega los hechos y culpa al niño de abuso

El docente, durante el juicio.
El docente, durante el juicio.
ACN
El docente, durante el juicio.

El profesor de la Salle Bonanova de Barcelona juzgado por agredir sexualmente durante años a su alumno y también hijastro adolescente ha negado este lunes durante su declaración todas las acusaciones. Ha asegurado que el niño era “rebelde” y que su relato es falso. Además, ha acusado el denunciante de haber abusado sexualmente de su hermana. Por su parte, la Fiscalía ha mantenido su petición de 10 años de prisión y 20.000 euros de indemnización para el docente.

Los hechos sucedieron entre 2010 y 2013, cuando el chico tenía entre 12 y 15 años, aunque no denunció hasta 2020. El docente fue primero entrenador de fútbol del niño, después su profesor en Primaria y finalmente su padrastro, puesto que se convirtió en la pareja de su madre. Ella acusa al hombre de amenazar, pegar y agredir sexualmente a su hijo en casa, en los vestuarios y en otros lugares.

El docente ha explicado que es profesor desde 2002, nunca ha tenido ningún problema en ninguna escuela y que conoció al denunciante en 2007, cuando este tenía 8 o 9 años, en 3.º de Primaria, y se acababa de incorporar a la Salle Bonanova después de que sus padres se separaran. 

Él era uno de los coordinadores de los equipos de fútbol de la escuela y pronto notó el comportamiento “rebelde” e indisciplinado del niño. En 5.º de Primaria el menor dejó el fútbol porque sus padres no podían pagar la cuota, pero en sexto él aceptó pagarle porque lo necesitaban como portero, cosa que también hacía con otro alumno.

Justo ese año se convirtió en su entrenador y empezó a coger confianza con la madre. En verano de 2010 estableció una relación sentimental con la mujer y en octubre se fue a vivir a su casa, con el niño y su hermana pequeña. La relación entre el acusado y el chico era muy buena al principio, ha dicho, pero se fue deteriorando porque él es muy “autoritario y estricto” y el niño se quejaba mucho y no ayudaba mucho en las tareas del hogar.

Esto desembocó en fuertes discusiones, en las que la madre normalmente daba la razón a los niños, ha dicho. También ha contado  que explicó la situación al jefe de estudios, a otros profesores y a sus hermanas.

En 2010-2011 el acusado hizo que el menor fuera su ayudante para entrenar a niños más pequeños, a cambio de que él siguiera pagando la cuota del club. A pesar de que las acusaciones y el chico aseguran que el acusado aprovechaba para agredirle sexualmente en el vestuario de los entrenadores, él ha dicho que el chico se seguía cambiando con sus compañeros de equipo. Además, dice que era imposible que hiciera nada en aquel vestuario, porque podía entrar cualquier persona en cualquier momento.

Sobre el morado que un día tenía en el ojo el chico, el acusado ha dicho que fue un golpe fortuito con el palo de la portería. Ha negado que agrediera al niño o a otros jugadores o alumnos.

También ha negado que hablara de temas sexuales con el menor o que lo instara a que se masturbaran mutuamente, así como que le amenazara con unas tijeras, un mazo de madera o un cuchillo de cortar jamón, como aseguran las acusaciones.

El fiscal le ha preguntado por ciertos relatos que escribió en libretas personales. En estos escritos se describen actos sexuales con menores, algunos con nombres y apellidos correspondientes a alumnos de la Salle Bonanova. El hombre ha dicho que todos son relatos ficticios y no tienen nada que ver con la realidad.

Acusa el chico de abusar de la hermana

En su último turno de palabra, el acusado ha aprovechado para cargar contra su exmujer y sus dos exhijastros. Ha relatado que poco antes de la denuncia del joven contra él, la madre le reveló que el chico había abusado sexualmente de su hermana cuando “no eran tanto pequeños”. Él se enfadó porque no se lo hubiera dicho hasta entonces, le exigió que el chico no se acercara a sus hermanastros, hijos en común de la pareja, y la amenazó con denunciarla a ella si el chico abusaba de sus hijos. 

El docente le preguntó directamente a la hijastra si aquello era cierto, y ella se enfadó con él y con su madre por habérselo dicho, ha asegurado. La madre echó a la chica de casa durante cuatro días por amenazar al hombre ante los hermanos pequeños.

Esto habría provocado la denuncia del joven contra él, ha asegurado. Así, hacía años que los dos hijastros querían que se marchara de casa y se separara de su madre y buscaron “una bomba” para conseguirlo.

Finalmente, se ha preguntado cómo puede ser, si el relato de la acusación es cierto, que una madre aceptara convivir durante diez años con él en medio de peleas y discusiones violentas y, encima, quisiera tener hijos con él.

Discrepancias entre psicólogos

Antes del acusado han declarado varios psicólogos. Una forense de la IMLCFC y el psicólogo que trata al joven desde 2020 han confirmado las secuelas psicológicas que sufre, y que muy probablemente son debidas a años de abusos sexuales cuando era niño. En cambio, un psicólogo forense contratado por la defensa ha puesto en entredicho algunas de las conclusiones de sus colegas.

La psicóloga pública ha dicho que el joven tiene un estado de hiperalerta y le molestaba que le tocaran la espalda, como decía que hacía el acusado. También evitaba situaciones que le recordaran los hechos y presentaba algunos problemas sexuales. El psicólogo que lo trata, que trabaja por la Fundación Vicki Bernadet, especializada en abusos infantiles, ha dicho que presentaba ansiedad y trastorno por estrés postraumático.

Por su parte, el psicólogo de la defensa ha puesto en entredicho el informe de sus colegas, insinuando que las visitas con el paciente eran demasiado conducidas. También ha apuntado que los trastornos que presenta pueden ser debidos al consumo de alcohol y marihuana.

La Fiscalía

Al final del juicio, la Fiscalía ha mantenido la petición de diez años de prisión por agresión sexual continuada al menor de edad. La acusación particular también ha confirmado la petición de pena, pero ha introducido la conclusión subsidiaria de abuso sexual. 

La defensa, por su parte, ha pedido la absolución, o, alternativamente una pena de un año de prisión por un único delito de abuso sexual sin penetración y con engaño sobre menor de edad, con el atenuante de dilaciones indebidas.

En su informe final, el fiscal ha dicho que el hombre no actúa precipitadamente, sino que es un “corredor de fondo”, puesto que de 2006 a 2010 conoció a la víctima pero preparó “el terreno” para después agredirle sexualmente. Además, el acusado dejó de practicar sexo con el niño cuando este le dijo que tenía novia. 

Así, considera el fiscal que el hombre es un pederasta, reconocido por sí mismo en varios escritos privados, y que cuando dejó a la víctima seguramente agredió a otros niños. También ha recordado que actuó de forma similar a la descrita por este menor con otro niño de un colegio de Sant Cugat del Vallès años antes. 

La acusación particular ha defendido que la declaración de la víctima, a puerta cerrada, fue espontánea, detallada, coherente y persistente, cosa que le da mucha veracidad. La abogada también ha responsabilizado a la escuela de no haber detectado el caso o no haber actuado con suficiente contundencia para averiguar el origen de los problemas del niño.

En cambio, la defensa ha puesto en entredicho la veracidad de la versión de la víctima.

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