Las mujeres que ayudan a las mujeres con heridas abiertas

  • La asociación Es-sanaa ayuda a mujeres víctimas de malos tratos.
  • Este viernes la organización celebró su décimo aniversario.
  • Es uno de los proyectos de cooperación que 100 jóvenes madrileños han visitado en Marruecos.
Imagen tomada durante la expedición, en la ciudad de Sidi Ifni.
Imagen tomada durante la expedición, en la ciudad de Sidi Ifni.
JL CUESTA / MADRID RUMBO AL SUR

"Iba andando por la calle cuando sentí un golpe fuerte y seco en la nuca. Me di media vuelta y vi a mi ex marido. Entendí que me había degollado. Acto seguido me tiró al suelo y siguió golpeándome brutalmente hasta que llegó la Policía". Con la voz entrecortada pero el semblante serio, Ámbar, de 42 años, narraba este viernes ante el abarrotado auditorio del centro profesional educativo regional de El Jadida cómo su ex marido la maltrató durante años.

Entre el público se encontraban los 100 jóvenes madrileños que, gracias al programa'Madrid Rumbo al sur', durante las dos últimas semanas han visitado los proyectos de cooperación que la Comunidad de Madrid tiene en el país africano.

Ámbar se casó hace diez años después de vivir "una historia de amor preciosa", pero a los dos años, cuando nació su hija, su vida se volvió un infierno. Soportó insultos y palizas durante años. Un día su paciencia se agotó y volvió a Casablanca, a casa de sus padres. Las amenazas tampoco cesaron allí. Su ex marido incluso secuestró a su hija, pero gracias a la Justicia, la menor volvió con Ámbar.

Poco después encarcelaron a su ex por narcotráfico. A los dos años salió de la cárcel dispuesto a vengarse. Fue entonces cuando la intentó degollar. Ámbar estuvo muy crítica, pero sobrevivió. "Las cicatrices están cerradas, pero hay otras heridas que siguen abiertas". Ámbar todavía está en peligro: su ex marido sigue en la calle y ella teme que vuelva a intentar matarla.

Hace 10 años que Ámbar se casó. Los mismos que cumple la asociación Es-sanna, que lucha contra la violencia de género en esta localidad costera de 143.000 habitantes situada a 100 km al sur de Casablanca.

Además de ayudar a mujeres como Ámbar, la organización también se encarga de alfabetizarlas en una zona donde se estima que hasta un 80% de ellas no saben ni leer ni escribir. Está financiada desde 2006 por la Comunidad de Madrid y gracias a ello, cada día son más las mujeres que se acercan a su local para denunciar la violencia que ejercen sobre ellas sus maridos.

Este viernes las mujeres de Es-sanna, un concepto que une los términosluz y ascensión en árabe, celebraban el décimo aniversario de la organización. No fue una fiesta al uso. De hecho, otras dos mujeres, esta vez con la cara tapada, contaron sus historias.

Entre las barbaridades ejercidas sobre ellas, el público se sobrecogió especialmente cuando Fátima, de 21 años, contó entre lágrimas que su marido, en un arrebato de ira, le golpeó y le mordió un dedo. Después la encerró en una habitación durante un mes. La joven escapó a casa de sus padres en cuanto pudo. La llevaron al hospital con el dedo gangrenado, pero para su sorpresa, le dieron cita para un mes después. Fue entonces cuando acudió a Es-sanna. Allí la acompañaron al hospital y fue operada de urgencia. Le amputaron el dedo.

Pero no todo fueron penas durante el acto del aniversario. La asociación Es-sanna también enseña a las mujeres oficios que les sirven para tener independencia económica. Algunas han aprendido a coser y este viernes pudieron mostrar sus diseños: una veintena de mujeres, entre ellas varias jóvenes madrileñas, desfilaron con los trajes que las marroquíes habían cosido, mientras el público las animaba.

La fiesta finalizó con un banquete de dulces árabes típicos del Ramadán en el que está sumido Marruecos y una verbena de música marroquí donde hasta sonó un 'porronpopón' en versión autóctona.

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